ajax johan cruyffConocer la clase y el estilo de juego actual hace obligatorio mirar atrás en busca de aquellos que hicieron de su vida un reto constante por ser los mejores y potenciar con su calidad el juego de los que están alrededor. Esa propiedad que casi sin querer se otorga a los grandes jugadores de todas las épocas se potencia de manera asombrosa al hablar de referentes como Johann Cruyff en el fútbol de su época y en el posterior, que siguió sus designios, no solo como entrenador, sino como jugador, en el increíble Ajax de los años 70.

El famoso club de Ámsterdam no fue siempre el gigante neerlandés que se conoce ahora. Su reputada filosofía de juego, ideales y creatividad a la hora de jugar se fundamenta y se basa en su capacidad de seguir con un camino iniciado hace en nuestros días más de cuarenta años. La estructura del actual fútbol de los Países Bajos tuvo la oportunidad de beber de esa fuente que en la década de los 60 y 70 regaló el conjunto ‘ajacied’. Una estructura y un ideal futbolístico que se basaba no solo en la figura y en las ideas de su entrenador, Rinus Michels, ex jugador del Ajax y potenciador y perfeccionador de las ideas de muchos otros catalizadores del llamado ‘fútbol total’, como la Hungría de los ‘magiares mágicos’ por ejemplo; sino también de uno de sus jugadores más emblemáticos: el Tulipán de Oro’, Johann Cruyff.

El joven Johann Cruyff comenzó su andanza profesional en el equipo ‘ajacied’ en 1964, con solo 17 años y con un talento desmedido. Su primera participación, contra el extinto GVAV Groningen (equipo previo al conocido y actual FC Groningen), se dio un 15 de noviembre de la temporada 1964/65, acabó con derrota, pero con la total convicción de que el joven Cruyff sería un activo importante en el conjunto de Ámsterdam, tras marcar el solitario gol de su equipo y maravillar a base de juego a propios y rivales. Y como se supuso desde ese día, el joven jugador resultó ser un tesoro en manos de Michels, que ya venía desarrollando sus ideas con respecto a un fútbol casi desconocido que necesitaba de un sacrificio y desarrollo de las potencialidades mayor de lo que se había visto hasta la época.

Poco tiempo hizo falta para que el conjunto de Rinus Michels empezara a demostrar que el trabajo de entrenador y plantilla surtían efecto. La siguiente temporada, la 65/66, ya con Cruyff como elemento esencial en los planes del entrenador neerlandés, se conquistó la Eredivisie, y solo un año más tarde, se conquistaría el doblete de Eredivisie y Copa KNVB. El equipo de Amsterdam tenía un equipo repleto de estrellas, con jugadores como Keizer o Suurbier además del ya citado Cruyff. El equipo de Michels basaba su éxito en tres premisas fundamentales que no deberían fallar para poder hacerse con el juego y con los resultados: el uso correcto del fuera de juego, posesión y presión alta. En los tres apartados, se necesitaba una colaboración estrecha de todo el equipo y su realización dependía en gran parte del entendimiento de que en el centro de todo ese plan estaba el talento del ídolo ‘ajacied’. Cruyff empapaba el juego de su visión y oportunismo, decorando aquí y allá con su regate y cambio de ritmo las impresionantes cualidades de las que el equipo ya hacía gala sin sus aportes personales.

EL MILAN DE NEREO ROCCO PASA POR ENCIMA

La inteligencia táctica de Cruyff y sus compañeros, acompañadas por el excelente rendimiento físico y su sacrificio en pos del robo y la conservación del balón hacían al equipo de Rinus Michels único en su especie. Poder lograr anular a cualquier delantera con un uso inteligente de los movimientos del fuera de juego y de una arcaica defensa posicional, minimizar los riesgos atacantes de los rivales gracias a un mayor control sobre las acciones por mantener el balón en su poder y la implicación de los delanteros en labores defensivas, significando en ocasiones las piezas básicas a la hora de robar y elaborar jugadas de ataque efectivas y sorpresivas contra cualquier rival. Partes fundamentales y con un riguroso control y aprendizaje por parte de los miembros del equipo y que sirvieron para que en 1969, el club de Ámsterdam llegara a la final de la Copa de Europa por primera vez en su historia. Esa primera incursión resultó decepcionante, a pesar del buen juego desplegado, y el equipo de Michels caía por 4 a 1 contra el Milan de Nereo Rocco en la temporada 1968/69, en el estadio Santiago Bernabéu, con goles de Prati y Sormani (x3) para el Milan y de Vasovic para el Ajax. Ese ‘batacazo’ fue aliñado además por la victoria del eterno rival neerlandés, el Feyenoord, en la Eredivisie, por lo que esa temporada, el equipo de Ámsterdam se vio en la obligación de no darse por vencido y mejorar sus resultados.

EUROPA A SUS PIES

No tardaron en llegar los éxitos continentales para los ‘ajacied’ y en 1971, ante el Panathinaikos y en el mítico estadio de Wembley, el Ajax se hacía con su primera Copa de Europa, tras ganar al equipo griego entrenado por Puskas por dos goles a cero (Van Dijk y Haan). Ese primer golpe del equipo de Michels en Europa fue el comienzo de un dominio que duraría exactamente lo que duró Cruyff en el conjunto de Ámsterdam. Al año siguiente, en la temporada 1971/72, el conjunto en ese momento dirigido por Kovacs, ayudante de Rinus Michels en la temporada previa, que sustituyó al neerlandés tras su marcha, ganó un total de cinco títulos, incluida su segunda Copa de Europa.

Alineación del Ajax de 1972. Foto: sharemytactics
Alineación del Ajax de 1972. Foto: sharemytactics

En esta ocasión, el Ajax se mediría con el Inter de Milán. En ese entonces, el Inter era un equipo formidable, entrenado por el italiano Invernizzi y que contaba en sus filas con hombres como Boninsegna, Facchetti o el brasileño Jair, Campeón del Mundo con Brasil en 1962. A pesar de tal rival, el equipo de Kovacs acabó con su rival tras dos goles de su máxima estrella, Johann Cruyff, haciéndose con su segunda Copa de Europa solo un año después de haber conseguido la primera. La incidencia de Cruyff en ese partido fue clave y enseñó al mundo que el Ajax comenzaba a ser un talento desmedido que por inercia y conocimiento, sin quitar méritos a Kovacs, podía ganar a cualquier rival, con un equipo con estrellas del nivel de Neskeens, Mühren, Krol o Stuy, portero que en esa temporada lograría estar más de mil minutos sin encajar un gol.

El tercer año de gloria de los lanceros vendría consecutivo, en el año 1973, con una tercera final consecutiva y ganada. El rival en este caso era la Juventus de Turín. El equipo transalpino, con Zoff en portería y con Altafini o Capello entre sus hombres de campo, se convertía en una víctima más del rodillo de Ámsterdam. Nada pudieron hacer los de Vycpalek para frenar al conjunto de Stefan Kovacs y el gol que Johnny Rep consiguiera en el temprano minuto cuatro de juego. Tercera Copa de Europa para un equipo que con la base de Michels consiguió no perder la estela ganadora y los éxitos en Europa que pocos equipos a posteriori consiguieron igualar.

Tras la marcha de Johann Cruyff rumbo a Barcelona en 1973, tras importantes desencuentros con la directiva en la búsqueda de destino para el jugador neerlandés, el equipo ‘ajacied’ no volvió a ser el mismo. La marcha de la clara pieza clave del triple ganador del Balón de Oro (1971, 1973 y 1974) fue demasiada pérdida para el entramado de un equipo con gran calidad incluso sin las cualidades del eterno 14 neerlandés. Jamás sería igualada la racha ganadora de ese Ajax de Cruyff a posteriori. Un rendimiento que consiguió entre otros títulos menores, seis títulos de Eredivisie (cuando solo se habían logrado dos hasta entonces), tres Copas de Europa, una Copa Intercontinental, una Supercopa de europa y 4 KNVB Beker.

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