bob marley futbol
Bob Marley en Zurich. Fotografía de Ueli Frey – Licencia CC BY-SA 3.0

Nunca mencionó Bob Marley el fútbol en sus letras, ni llevaba una vida típica de deportista, pero amaba y practicaba el juego del balón. Tanto en sus grabaciones como en sus giras, descargaba tensiones dándole a la pelota, e incluso tuvo de mánager a una estrella del fútbol jamaicano, Allan Skill Cole.

“A Bob le gustaba ser delantero o volante creativo. Una vez jugamos juntos en el National Stadium de Jamaica y para él fue como cumplir un sueño. Incluso en la entrada del estadio se levantó una estatua en su honor” — dice el ex futbolista.

Marley vivió para la música, de la que poco hablaremos, y murió por el fútbol. Pocos conocen la historia que aquí narramos, la del genio del reggae con el fútbol.

PRIMEROS AÑOS

Robert Nesta Marley Booker, nació en una pequeña zona de Saint Ann, la región más grande de las trece que conforma Jamaica. Empezó a fraguarse su amor por la música. Junto a su amigo “Bunny” O’Rilley Livingstone, comenzó a tocar la guitarra. A finales de los años 50 Bob se mudó a Kingston, la capital de Jamaica, con Livingstone y su familia. Allí se asentó en uno de los barrios más pobres, Trench Town, donde encontró la inspiración y la música que tanto ansiaba. Allí conoció al que más tarde sería su compañero de grupo, Peter McIntosh.

THE WAILERS

En los años 60, Marley, Bunny y McIntosh comenzaron su aventura con The Wailers. Bob se casó con Rita Anderson y empezó a interesarse por su lado espiritual y por el movimiento rastafari.
El grupo se asentaba, y comenzaba a ser conocido en América. The Wailers tuvo su primer gran éxito en 1972, cuando firmaron su contrato discográfico con Island Records. Grabaron su primer disco de estudio, el aclamado Catch a Fire.

ÉXITO MUNDIAL

La ruptura con Bunny y McIntosh, el renovado Bob Marley and The Wailers, y un reconocido éxito mundial le llevaron a lo más alto de la música.

No woman no cry, Three little birds, Buffalo soldier, Redemption song, Stir it up, One love, Jammin’, I shot the sheriff … y un largo etcétera, es el legado musical que nos dejó el inigualable Bob Marley.

BOB MARLEY Y EL FÚTBOL

Cuando Bob se mudó a Trench Town, comenzó a seguir al equipo local, el Boys Town FC. “Será por los genes de mi padre”, solía decir cuando le preguntaban por su afición al fútbol. Su padre fue capitán de un navío ingles. Tenía 50 años cuando dejo embarazada a una joven negra de 18.

“No sé qué le gustaba más, si la música o el fútbol” — comenta Alan Skill Cole. También cuenta que fue un gran admirador de Pelé, y que admiraba el fútbol brasileño.

Se decía que tenía un regate impresionante. Pero no pudo regatear a la muerte. Paradójicamente, Bob Marley murió a causa del fútbol. Fue durante una visita a Inglaterra en 1977. Allí, jugando una pachanga, le pisan el dedo gordo del pié, que se le infecta y acaba destrozado. Le detectaron un melanoma, pero Marley debido a su religión rasta, se negó en rotundo a amputarse el dedo.

Tres años después, en Nueva York, Bob Marley se desploma y se le detecta una metástasis en el cerebro, pulmones, hígado y estómago. Le dieron un mes de vida. Ni eso le detuvo en su carrera, tres días después actuaba en teatro Stanley de Pittsburgh. Sería su última actuación.

Ver a Bob Marley jugando al fútbol.

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here