dennis bergkamp
Dennis Bergkamp calienta antes de enfrentarse a Escocia en la Eurocopa de 1996. Fotografía de Nick – Licencia CC BY 2.0

Dicen que los verdaderos estadistas son aquellos hombres que ven más y más lejos, que intuyen las consecuencias que las cosas pueden tener, no mañana ni la semana que viene, sino dentro de varios años. Si aceptamos (claro que aceptamos) trasladar estos esquemas al fútbol, el futbolista de gran altura sería aquel capaz de prever, antes que nadie, dónde va a ir el balón y dónde sus compañeros antes de que ocurra. A continuación, ese futbolista, para confirmar su grandeza, tendría que actuar en consecuencia y ejecutar con quirúrgica precisión la acción apropiada al momento que está por venir. De ser capaz de hacerlo, semejante talento de la naturaleza, se habría anticipado al tiempo y al espacio, estaría disputando un partido aparte porque lo estaría jugando varios segundos antes que el resto. Añádanle a esto, la elegancia de Ofelia flotando en la laguna. Ya tenemos a Dennis Bergkamp.

Dennis fue llamado así en honor a Dennis Law, estrella escocesa del Manchester United al que su padre admiraba. Punto para su padre y un hijo bien encaminado en la vida. Viva y bravo por los nombres bien puestos.

Debutó en el Ajax cuando había que hacerlo, con Cruyff en el banquillo y Marco Van Basten de compañero. No se puede pedir más. Aquello pintaba bien. Y mejor aún tras tres trofeos como máximo goleador de la liga holandesa, nuestra querida Eredivisie, eurocuna receptora de talentazos que luego se reparten por el mundo (razón: Romario, Ronaldo, Ibrahimovic, Van Persie, Luis Suárez, etc.)

Pero incluso Bergkamp se equivocaba a veces, eligió el Inter cuando no tocaba, cuando la enloquecida cotidianeidad del equipo más auto destructivo de Italia pasaba por uno de sus picos de actividad. El Inter y su entorno casi se lo tragan. A pesar de ello, era tan bueno que le dio tiempo a ganar una UEFA en la que marcó ocho goles. Así pues, algo hizo (quien no lo crea que repase el hat-trick que le endosó en aquella UEFA al Rapid de Bucarest). Es muy difícil que los genios no goteen creatividad incluso cuando el agua está cortada.

LONDRES SE PINTA DE ORANJE. LLEGA BERGKAMP

Y llegó el momento clave de su vida deportiva. Junio de 1995, escapando de atmósfera asfixiante del Meazza, Dennis ficha por el Arsenal. Antes que Wenger (aunque muchos no lo recuerden), antes que Henry, antes que Vieira, antes que todos ellos, Bergkamp ya estaba allí. Ya saben, el que ve las cosas antes.

Es curioso como un puñado de personajes puede cambiar para siempre la impresión que hay sobre un club. Antes de que estos tipos llegaran, el Arsenal siempre fue el boring, boring Arsenal, ese equipo que enamoró a Nick Hornby a fuerza de mediocridad. Tras ellos, todos concebimos al Arsenal como un grupo talentoso (generalmente joven y alegre) con querencia por el ataque y el juego vistoso. Este cambio tan radical le debe mucho, muchísimo, a la llegada de Bergkamp.

La primera temporada tiró a floja. Dennis marcó once goles pero el equipo quedó quinto. Sin embargo, las cosas se pusieron muy bonitas cuando se juntó con un profesor alsaciano con pinta de niño listo. Wenger llegó al segundo año, descolgó el balón y decidió que Bergkamp interpretaba mejor que nadie el fútbol de ataque que él quería. Y Londres empezó a bailar.

En su segunda temporada juntos, todo eclosionó. El Arsenal jugó al fútbol de una manera que no se recordaba. Cuentan que hasta el fantasma de Herbert Chapman se dejaba caer por las tribunas del viejo Highbury para presenciar lo que allí estaba sucediendo. Los gunners, guiados por los tobillos de un Bergkamp que marcó 22 goles y fue elegido Jugador del Año, ganaron la Premier y la FA Cup. Al final de esa temporada, esperaba el mundial de Francia 98 y uno de los goles más brillantes de su carrera. Quien no sepa lo que ocurrió aquella tarde contra Argentina, que salga de la sala, vaya a verlo y vuelva. Bergkamp entró en la mejor historia de los mundiales.

EL MOMENTO QUE RECORDAREMOS SIEMPRE

Tras un comienzo algo decepcionante (empate a cero contra Bélgica), Holanda goleó a Corea del Sur por cinco a cero y Bergkamp se estrenó con un tanto en este partido. Un dos a dos contra México puso fin a la primera fase y clasificó a Holanda como primera de grupo con los mismos cinco puntos que los mexicanos pero con mejor diferencia de goles. Tras eliminar a Yugoslavia (todavía jugaba bajo esa denominación) en octavos de final, llegamos, por fin, al momento que queremos contar.

4 de julio de 1998, Marsella. Argentina y Holanda pelean por una plaza en la semifinal. La cosa está igualada, al inicial gol de Kluivert (min.12) respondió pronto el Piojo López (min. 17) y ambos equipos están con diez jugadores tras las expulsiones de Numan y Ortega. Bergkamp, más o menos anónimo hasta entonces, empieza a pensar en que tiene ganas de terminar con el asunto pero estamos en el minuto 89 y la prórroga parece inevitable… Un balón vuela propulsado por el pie izquierdo de Frank de Boer, viaja con prisa, no queda tiempo, va buscando una última ocasión de evitar la prórroga. Desde abajo, siguiendo su vuelo, Dennis Bergkamp va imaginando, calibrando distancias y posibilidades, ángulos y efectos. Le acompaña Ayala, uno de los mejores centrales de la época, cuya condición es menos retórica, un tipo con pocas ganas de poesía. Un toque, tac, y el balón pichado en la bota derecha de Dennis. Segundo toque, tic, recorte por detrás a Fabián, que no puede creer lo que está ocurriendo. El Velodrome se incorpora, degustando ya lo que está por venir. Tercer toque, toc, seda y estoque, exterior y palo largo, gol. Dennis lo había hecho. Ayala y Roa le han llamado años después, agradecidos por salir en la foto de tan gigantesca obra de arte. Era justo y necesario.

Fue el último gran momento de Holanda en ese Mundial. Perdieron las semifinales con Brasil (por penaltis tras empatar a uno), y el tercer puesto (derrota 2-1 contra Croacia). Pero años después todavía nos contamos unos a otros aquel gol de Bergkamp, no levantó un trofeo pero ganó la memoria de la gente.

MIDIENDO LOS ESPACIOS DE HIGBURY

Recordamos con deleite ese gol, y muchos otros de Dennis Bergkamp, pero lo cierto es que su juego no se definía tanto por el gol como por la capacidad de crearlo. No era un killer del área, sino un generador de fantasías útiles. Tan útiles como para conseguir repetidas y constantes victorias para un Arsenal que se acostumbró a pelear arriba, muy arriba. Tanto como para quedar subcampeón en las dos temporadas siguientes al mundial de Francia, subcampeonatos ligueros a los que añadió otro europeo pues, en la 99-00, logró alcanzar una nueva final de la UEFA (competición que ya había ganado con Ajax e Inter) solo que esta vez con peor fortuna pues, tras un empate a cero que no solventó la prórroga, a pesar de la absurda expulsión de Hagi por enzarzarse con Adams en la disputa de un balón, y de las grandes ocasiones que disfrutaron Henry y Kanu, ambas resueltas brillantemente por Taffarel, la final se resolvió en la dramática tanda de penaltis. Allí los turcos estuvieron mucho más atinados pues acertaron con sus cuatro primeros lanzamientos, mientras que Suker y Viera mandaron al palo dos de los tres del Arsenal, dando así al Galatasaray la posibilidad de levantar el primer trofeo europeo de la historia para un club turco. A Bergkamp se le seguía atragantando Europa con los londinenses.

La 2001-2002 fue la temporada más exitosa de Bergkamp y una de las más importantes de la historia del Arsenal. El holandés mezcló bien con Henry, y ambos con los Ljunberg, Pirés o Vieira y el Arsenal completó un año para enmarcar en el que, además de ganar el doblete, marcó en todos los partidos y logró no perder fuera de casa en toda la temporada.

Ese año nos dejó, además, otro de los lujos más recordados de Bergkamp: el ya famoso gol al Newcastle. Ese gol ya forma parte del imaginario popular de los aficionados al mejor fútbol, se ha quedado prendido a la memoria como una de las jugadas más espectaculares que vimos en nuestra adolescencia, cuando éramos jóvenes y felices. Cuando aún los jugadores eran todos mayores que nosotros y nos parecían hombres hechos y derechos. Cuando los jugadores empiezan a ser más jóvenes que tú, se te viene encima la edad adulta y sabes que ya no vas a llegar. Siempre lo supiste pero, por lo menos, te consolabas con la edad, pero ya ni eso nos queda. Pero vuelvo, que me he ido, ya estoy otra vez con Bergkamp. El gol al Newcastle, decíamos. ¿Cómo narrarlo? Es complicado explicar el movimiento que ejecutó Dennis, una suerte de autopase por la espalda, ejecutado mientras giraba sobre sí mismo con la elegancia natural del que convierte en rutinaria la excelencia. Dabizas, defensor del Newcastle y victima de la genialidad, todavía piensa a veces en la jugada, pero nunca ha logrado explicar qué pasó. El movimiento de Bergkamp era contranatural, contra cultural, un prodigio de imaginación y estética que acabó en uno de los goles más geniales que se recuerdan.

En las siguientes temporadas, Dennis fue, poco a poco, repartiéndose el protagonismo con jugadores como Wiltord o Reyes. Ya no era indiscutible en el campo, pero si en los corazones de la hinchada de Highbury. En la 2002-2003 volvió a ganar la FA Cup y logró su gol 100 con los gunners. En la 2003-2004 llegó una nueva Premier a las vitrinas. Al año siguiente, otra FA Cup. Como vemos, la cosecha del Arsenal con Bergkamp entre sus filas aumentaba cada año. Nunca el Arsenal levantó títulos con tanta asiduidad, y Bergkamp fue uno de los protagonistas de esa bella historia que amasó, poco a poco, Wenger.

La 2005- 2006 sería la última temporada de la carrera de Dennis Bergkamp. Todos lo fueron asumiendo según pasaban los meses y los hinchas quisieron tributar un precioso reconocimiento al que ya era, sin duda, uno de los grandísimos nombres de la mejor historia de su equipo. Así, el 16 de abril de 2006 fue renombrado como Dennis Bergkamp´s day y todos los que acudieron aquel día a Highbury para el partido contra el WBA lo hicieron ataviados con camisetas naranjas (el característico color de la selección holandesa) con el número ’10’ y las iniciales ‘DB’. Ese día, azares del destino, Bergkamp marcó, una vez más, el tanto de la victoria del Arsenal en el minuto 89, en lo que sería su último gol con la camiseta del equipo de su vida.

Su último partido fue la final de Champions contra el Barcelona. El Arsenal perdió y él no llegó a jugar pero, tras el pitido final, acabado el partido, eso ya era lo de menos. Bergkamp se había ido, se iba de verdad, para siempre. El hombre que evitaba los aviones porque tenía sus propias alas. El hombre que jugaba su propio partido con varios segundos de ventaja sobre el resto. El hombre que marcó alguno de los goles más bonitos de la historia de la Premier y del Mundial. Bergkamp se fue, pero nos queda el regusto de sus jugadas, de sus movimientos, de sus pases y sus goles, de la elegancia extrema del que sabía que al fútbol se juega para ser recordado. Y Bergkamp siempre lo será. Ayala o Dabizas, desde luego, no lo olvidan.

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Del Atleti. Profesor. Doctor en CC. Sociales. Autor de Recuerdos del Doblete, biografías de Koke y Arda, Leyendas de la Premier y Trato y Maltrato de la Hª de España.

18 Comentarios

  1. Bergkamp el mejor jugador que he visto en mi vida. Mi ídolo, el jugador con mayor talento que ha habido. Desde que se retiró, Wenger no ha ganado nada, debería de irse ya y que vuelva pero de entrenador el gran Iceman.
    Gracias por tu maravilloso artículo.

  2. Gran artículo, me alegra ver que hay gente que si recuerda y tiene presente la dimensión de Bergkamp y Wenger, su gran influencia y legado… Esta frase representa todo lo que es DB10 «El hombre que evitaba los aviones porque tenía sus propias alas», junto a Henry, mis jugadores favoritos.

    Saludos,

    Fabio Cortes

    Twitter: @fabiojcortes

  3. Si yo no hubiera visto jugar nunca a Dennis Bergkamp, me parecería un gran artículo. Como lo he visto y conozcco lo que ahí se habla, me parece, sencillamente, insuperable.
    Enhorabuena a su autor

  4. Muchas gracias a Belén y José Luis, no sé qué decir… La verdad es que cuando uno escribe sobre alguien con tanto talento, las frases salen solas. Casi es como hacer trampa…jajaja SALUDOS !!

  5. Un artículo a la medida de su protagonista. Pura elegancia, como Bergkamp. Lo de «Ofelia flotando en la laguna», absolutamente sublime. Enhorabuena a su autor.

  6. Un artículo fabuloso. De lo mejor que he leído sobre este jugador. Me ha traído a la memoria un par de momentos que forman parte de mi infancia… Enhorabuena

  7. Muchas gracias por tu elogio, Rubén Almodóvar. La verdad es que la pregunta que haces es bonita y da juego para una conversación….mmmm…y no es fácil…Creo que tiene similitudes con Zlatan Ibrahimovic.

  8. Magnífico artículo sobre la elegancia hecha futbolista. Hago una pregunta a todos, ¿qué jugador actual puede parecerse más a Dennis Bergkamp? Un saludo!

  9. De pequeños, mi hermano y yo jugábamos con unos partidos impresionantes con canicas sobre un tapete de Subbuteo (aún los conservamos). Cada canica era diferente y a cada una de ellas le asignábamos el nombre de un jugador.

    Yo solía escoger Alemania, mi jugador favorito por esas fechas era Jürgen Klinsmann. Mi hermano, en cambio, escogía Holanda. Y su jugador estrella era… Dennis Bergkamp. Recuerdo aquellos partidos con mucho cariño, después de tantos años.

    Aunque mi hermano era quien escogía Holanda, a mi me encantaba Bergkamp, pero ya sabéis, no podía reconocerlo porque hubiera sido darle la razón a mi hermano y eso, con esas edades, no era posible jejeje.

    Reconozco que era un espléndido jugador, de los mejores que he visto. Ese golazo a Argentina, ese gol antológico al Newcastle, esos partidazos eternos con mi hermano… Gracias por devolverme tan gratos recuerdos.

    Mi Twitter es @IsmaelFCP

  10. Mi jugador favorito de siempre. Me pregunto que dimension habria tomado su figura si no hubiera tenido miedo a volar en avion. Sus goles contra Newcastle o contra Argentina… patrimonio del futbol.

    Twitter: @jrgmnrl

  11. No sabía que su último partido hubiese sido la final contra el Barcelona, parecen dos épocas distintas.
    Aquella Holanda de Bergkamp coincidió con nuestra última etapa escolar.. qué camiseta más espectacular era aquella, estábamos todos locos por ella..

    (en tw. soy @WhiteThesseion)

  12. Uno de los delanteros con más clase que ha dado el fútbol europeo, clave en la temporada invicta Gunner y socio perfecto de «Titi». Benzema who?
    Twitter: @jorginho0

  13. Bergkamp es uno de mis jugadores fetiche. Aunque nunca he casado con las ideas de Wenger en los últimos años, hay que reconocer el éxito de aquello fastuosa Premier.

    Mi twitter es @zinexine.

    Un saludo

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