final mundial 1974 holanda alemaniaCaminó de espaldas a la portería. El balón reposaba sobre el punto de penalti después de que Wim Jansen hubiera derribado a Hölzenbeing dentro del área en el minuto 25. Der Afro se ajustó el pantalón, tranquilo, como si nada de lo que sucedía fuera de su mente tuviera significado; como si viera el atardecer desde una duna y no al portero de los Países Bajos. Allí no había nadie. Y si así era, no importaba.

Paul Breitner mintió. Lanzó el balón al lado contrario que Jongbloed esperaba. Empate. El gol del omnipresente lateral izquierdo había cimentado el camino hacia la victoria de Alemania Federal. Por el contrario, su tercer tanto en la Copa del Mundo de 1974 motivó la derrota de un estilo de fútbol.

Los historiadores sitúan el origen del Fútbol Total en la pizarra del británico Jack Reynolds. Durante su etapa como técnico del Ajax dirigió a un joven Rinus Michels. Ya recordó Josep Bobé en El Milagro de Berna la aportación de Gusztáv Sebes a este novedoso estilo de juego como seleccionador de Hungría. De todos ellos aprendió Michels, nombrado mejor entrenador del siglo XX por la FIFA. En el Mundial de Alemania, exportó la exitosa fórmula utilizada en el conjunto ajacied campeón de Europa de 1971 al combinado nacional.

El totaalvoetbal en su máxima expresión fascinó al mundo. Se basaba “en el concepto de ocupar todo el campo, robando la pelota al rival lo más cerca de su portería, para después atacar con los hombres necesarios sin distinción del número de la camiseta, lógicamente, haciendo los relevos correspondientes”, dijo el entrenador neerlandés. Era la modernización del fútbol, que respondía al idílico destello brasileño de 1970. La introducción de métodos había prosperado en la cantera holandesa.

El Olímpico de Múnich fue el escenario de la final. El modelo a prueba. Los Países Bajos eran claros favoritos. Nadie pronosticaba el triunfo de la anfitriona, Alemania Federal. Beckenkbauer, Müller, Hoeness y compañía decidieron no entregarse al destino. Los arroparon las banderas y el aliento de los más de 75.000 alemanes presentes. Las esperanzas de victoria en la cruzada se multiplicaron a raíz del gol de Breitner, precisamente el jugador que estuvo a punto de abandonar la concentración bávara. “Para convencerle de que se quedara, Müller y yo tuvimos que pasarnos una noche entera hablando con él. El argumento que acabó de convencerle fue reconocer que en plena noche y en medio del campo no iba a encontrar un coche que le llevara a la estación. ¿Acaso iba a hacer autostop?”, recuerda el Kaiser.

DOS ALEMANIAS Y UNA HOLANDA ÚNICA

Alemania se había fracturado tras la II Guerra Mundial y la consecuente Guerra Fría. Ahí estaba el Muro. La coexistencia pacífica dio origen a estrategias como la Ostpolitik. Por ella, el presidente de Alemania Federal, Willy Brandt, suavizó las relaciones con los países del este, incluida su vecina y hermana comunista, la República Democrática Alemana. Fue el diálogo el que gestó el Acuerdo Básico de 1972, por el que ambas se reconocieron como Estado. Tan solo un año después, la RDA ingresaba en la ONU. Esta tendencia aperturista encontró también un aliado en el fútbol, con la primera y única presencia de Alemania Oriental en una Copa del Mundo.

Alemania Democrática venció a Alemania Federal por 1-0
Alemania Democrática venció a Alemania Federal por 1-0

“Si en mi lápida pusieran ‘Hamburgo, 1974’, todos sabrían quién yace debajo”. Son palabras de Juergen Sparwasser, autor del solitario tanto por el que la Alemania comunista se impuso a la occidental. Cinco landers y media Berlín vencieron y, de paso, se hicieron con el primer puesto del grupo A. Ambas avanzarían a la siguiente fase, compuesta por dos grupos de cuatro – superaban la primera ronda los dos primeros clasificados de los cuatro grupos-.

Alemania Federal sabría rehacerse del duro golpe sufrido en lo deportivo y en lo político. La selección no brillaba, pero sí tenía líderes para sostenerla. El periodista alemán Raimund Hinku cuenta en el documental de Marca Duelos de oro cómo Beckenbauer y Müller se amotinaron contra su seleccionador, Helmut Schoen. Desde entonces tuvieron mayor poder en las decisiones.

El combinado de Schoen se jugó con Polonia el billete a la final. Lluvia torrencial y la amenaza del otro gran favorito, liderado por el bota de Oro del campeonato: Grzegorz Lato (7 goles en total). ‘Torpedo’ Müller anotaría el 1-0 definitivo.

Sólo Suecia fue capaz de arrancar un empate a la Holanda de Johan Cruyff en el grupo C. Si para Rinus Michels el fútbol “era como la guerra”, Cruyff era su general. “Su fútbol siempre navegó contra corriente. Insistió en el hábito del toque para monopolizar la posesión y, a los dos años, la pelota ya se había puesto de su lado danzando a una velocidad que contagiaba la risa. Ganó más que nadie, pero su revolución no es estadística. Activó la cantera como nadie, pero su revolución no es productiva”. Palabra de Valdano.

Cada partido era una pieza brillante. “Teníamos varios sistemas de juego y los aplicábamos según las necesidades del partido. Nos importaba saber cómo jugaba el adversario, sus puntos fuertes y sus flancos débiles. Pero sobre todo nos interesaba saber qué éramos capaces de hacer”, afirmó el general de la Naranja Mecánica. La actuación más recordada fue frente a Brasil por una plaza en la final. La canarinha, desgastada sin sus estrellas, renunció al jogo bonito. Se agazapó y fue agresiva, pero no evitó el 2-0. El segundo gol lo anotó el propio flaco, que también anduvo cerca de no acudir al Mundial por su rifirrafe con Adidas. El mundo del fútbol habría llorado la ausencia del jugador del FC Barcelona.

Entre tanto, la supersticiosa y frágil debutante selección de Zaire se marchó con 14 tantos en contra y ninguno favor. Carlos Caszely recibió la primera roja de los Mundiales. Era jugador de Chile, selección que superó la repesca ya que la URSS no disputó el partido de vuelta. Un golpe militar liderado por el general Augusto Pinochet había apartado a Salvador Allende del gobierno; los rusos prefirieron no jugar en Chile. A diferencia de la URSS, otras selecciones no estuvieron por lo futbolístico. La selección de Estados Unidos tuvo que ver por el televisor la acusación en firme contra Nixon por el  escándalo Watergate. España, conmocionada aún por el atentado contra Carrero Blanco y la condena de Salvador Puig, caminaba lenta hacia la democracia. Mientras, en Portugal florecían Claveles.

16 PASES

El árbitro indicó el inicio del partido un poco más tarde de lo previsto. ¿Puntualidad alemana? Mal presagio. Peor tras el fulminante arranque de su rival. Cruyff recogió el balón al decimosexto pase. Entonces dribló a Berti Vogts y Ulrich Hoeness, que cometió penalti, el primero en la final de un Mundial. Alemania no había tocado el balón y el otro Johan, Neeskens, no falló. 1-0 a los dos minutos.

Parecía definitivo, pero Alemania tenía un planteamiento y quiso llevarlo a cabo. Calidad en la salida de balón, combinaciones rápidas, desplazamientos en largo a las bandas y potencia. También algo de mano dura y un marcaje al hombre de Vogts a Cruyff. Impidieron así a Holanda desplegar el juego que venía practicando. Los cercaron hasta que llegó el penalti a Hölzenbeing transformado por Breitner.

Paul Breitner anota el penalti
Paul Breitner anota el penalti del empate. Getty Images

La afición empujaba, eran dueños del partido. El guardameta neerlandés, sin guantes, repele el disparo de Vogts. Se suceden las ocasiones hasta que Rainer Bonhof realiza un desmarque de ruptura. Recorrió la banda derecha y puso el balón a Müller dentro del área. “Me acuerdo al milímetro de mi gol en la final. Lo conservo en la cabeza. Se me pone la piel de gallina. Había tres holandeses, yo me muevo y ellos me siguen. Me vuelvo hacia atrás, ellos se quedan. El balón entra desde la derecha, centrado por Bonhof, se me escapa del pie izquierdo hacia el derecho. Me giro y disparo inmediatamente. Como delantero, uno sabe dónde está la portería… Naturalmente, el gol del 2-1 en la final del Mundial fue el más importante”, rememoró en una ocasión el delantero. Fue el gol del triunfo, su decimocuarto en los Mundiales, récord superado décadas más tarde por Ronaldo Nazário y Klose.

Cruyff recibió una tarjeta amarilla en el descanso por sus protestas al colegiado. Al inicio segundo tiempo, Höelzenbein estuvo a punto de sentenciar. De ahí al final, los tulipanes cargaron sin éxito sobre la portería del inspirado meta germano Maier. Cuando él falló, Breitner sacó bajo palos. En otra ocasión, Jhony Rep marró incomprensiblemente. Holanda se deshinchó y Müller avisó de nuevo con un gol anulado.

Pitido final. La Naranja Mecánica claudica. Alemania es el primer equipo en levantar la nueva Copa del Mundo -su segunda de la historia-, diseñada por el italiano Silvio Gazzaniga. Gesta histórica al enlazar Eurocopa del ’72 y Mundial, registro solo superado por España en 2012. Alemania imponía su reinado, como también sucedía en clubes. A las tres Copas de Europa del Ajax les siguieron otras tres del Bayern (1974, 1975 y 1976)

La explicación de Cruyff, con el paso del tiempo, ha sido esta: “Creo que fue un problema de mentalidad. Los alemanes tenían un equipo muy bueno, pero en circunstancias normales nosotros éramos mejores. Nosotros, los holandeses, tenemos una mentalidad y es que nos sentimos satisfechos bastante rápido, y en cierto sentido haber llegado a la final ya era histórico. De no haber jugado contra los alemanes habríamos ganado”.

Franz Beckenbauer ganó la partida. “Cruyff será mejor jugador, pero yo soy campeón”, dijo. Y así fue, el holandés debió conformarse ese año con ganar su tercer Balón de Oro.

LA HOLANDA ERRANTE

Holanda es derrotada por sorpresa por Alemania Federal
Alemania Federal derrota a Holanda por sorpresa

Un marinero desciende cada siete años en busca del amor que le salve de la maldición que pesa sobre sus hombros. Es el argumento de la ópera de Richard Wanger, El Holandés errante, que sirve de metáfora para comprender el efecto que produjo la derrota sobre el fútbol de los Países Bajos. Con aquella final, han sido subcampeones del mundo en tres ocasiones. Solo la Eurocopa del ’88 calmó el sufrimiento que padecen cada cuatro años, en un eterno intento fallido.

Sin embargo, el leitmotiv (recurso utilizado por primera vez en dicha ópera) está grabado a fuego. Las huellas pasadas siempre pesan, a pesar de que muchos afirmen que el fútbol no tiene memoria. La tiene, pero solo cuando interesa. El legado de aquella selección ha sido inmenso. Muchos han señalado que su juego es el último vestigio del idealismo de la década de los ‘60.

De esa marca nacional, opinó Ronald Koeman: “Puede haber variantes, pero el estilo es incontestable. Holanda siempre juega para el espectador, de forma muy ofensiva y atractiva. Eso ya es un triunfo. Siempre hemos escogido el camino más difícil hacia la victoria. Otras selecciones han elegido otra vía, la de esperar y defender. Ese es nuestro método, aunque nuestras posibilidades se reduzcan. El fútbol es un juego y a nosotros nos gusta jugar”.

Lo cierto es que nadie juega para perder. Eso piensa Cruyff: “Los chicos que jugaron en aquel equipo fueron utilizados para ganar y Michels ideó el Fútbol Total, no como el camino para hacer patrones de belleza en el campo, sino como la forma de ganar. El Ajax campeón de Europa tres años consecutivos fue mucho mejor que los demás y ganó. Ese era el plan para 1974. Los Países Bajos no estaban allí para hacer bulto, terminar segundo y ser aclamado por su belleza, amplitud de miras y su naturaleza filosófica. Estaban allí para ganar”

Aquella generación fue la prueba de que muchas leyendas pueden alimentarse de la derrota. El buen fútbol siempre será recordado. La perfección no es una aspiración inútil.

Para ver el partido completo pincha aquí.


FICHA TÉCNICA

Mundial Alemania 1974 (Final): Holanda 1 – 2 R. F. Alemania

Estadio: Olímpico de Munich (75,200 espectadores)

Árbitros: John Taylor -GB- (colegiado), Barreto -URU- y Archundia -MEX- (auxiliares)

Incidencias:  Amonestó a Berti Vogts (min. 4) por parte de Alemania. Amonestó a Wim van Hanegem (min. 23), Johan Neeskens (min. 40) y Johan Cruyff (min. 45), por parte de Holanda.

ALINEACIONES

PAÍSES BAJOS: Jan Jongbloed,  Adrianus Haan, Ruud Krol, Wilhelmus Suurbier, Wilhelmus Rijsbergen (Theo De Jong, 78`), Johan Neeskens, Wilhelmus Jansen, Wilhelmus Van Hanegem, Johan Cruyff (c), Johny Rep, Robert Rensenbrink (Rene Van De Kerkhof 46´). Director técnico: Rinus Michels

R. F. DE ALEMANIA: Josef-Dieter Maier, Berti Vogts,  Franz Beckenbauer (c), Hans Schwarzenbeck,  Guenter Netzer, Paul Breitner, Rainer Bonhof, Ulrich Hoeness, Wolfgang Overath, Bernd  Hoelzenbein, Juergen Grabowski. Director técnico: Helmut Schoen

GOLES

Johan Neeskens (1 – 0 (p) min. 2) , Paul Breitner (1 – 1 (p) min.25) ,  Gerhard Müller (1 – 2  min. 43)

 

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Periodista y Community Manager. Cofundador de Football Citizens. Ahora me encargo de la dirección, diseño web y edición. Jugando el balón con criterio.

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