final mundial 1998 brasil franciaBrasileños y franceses se enfrentaron en la final del Mundial de Francia 98, la última Copa del Mundo del siglo XX. Los primeros buscaban convertirse en pentacampeonoes, los segundos afianzarse con el cetro mundial entre las grandes selecciones. La favorita ante la anfitriona, Ronaldo y Zidane, la dictadura de la canarinha contra la Revolución Francesa. Aux armes citoyens!

El año 1998 es el año de Titanic, la cinta de James Cameron ganó 11 Oscars. El año en el que Microsfot saca a la venta el Windows 98. El año de la Séptima del Real Madrid. El año que el Mallorca llegó a la final de la UEFA que ganaría la Lazio. El año en el que Carlos Moyá ganó a Álex Corretja en la final de Roland Garros. Y el año en el que Francia albergó el Mundial de fútbol.

La verdeamarela tuvo que remontar en cuartos de final ante Dinamarca, después de que los daneses se adelantaran con  un gol de Jorgensen a los dos minutos de partido. En semifinales superaron a Holanda en la tanda de penaltis, donde Taffarel fue protagonista deteniendo los lanzamientos de Phillip Cocu y Ronald de Boer.

Brasil llegó a la final de la mano de dos de los mejores laterales de la historia, Cafú por la derecha y Roberto Carlos por la izquierda. El centro del campo lo comandaban Leonardo y Dunga. Pero lo que hacía temblar de pánico a la portería rival eran los tres nombres de arriba, Rivaldo, Bebeto y Ronaldo.

Éste último marcó la final del Mundial para Brasil, pero no por sus goles. Seis horas antes del encuentro, en la concentración de la selección en el Castillo de la Grande Romaine, los gritos de Roberto Carlos despertaron a varios compañeros. Ronaldo sufría un principio de convulsión que duró cuarenta segundos. “Sentí un miedo terrible. Perdimos el Mundial, pero yo gané otra copa, la de la vida. Nunca sentí semejante malestar y espero no volver a sentirlo nunca. Lo único seguro es que lo que me pasó no fue por miedo a salir a la cancha”, explicó el delantero después de la final.

En las filas de Francia había jugadores de la talla de Fabien Barthez en portería. Una defensa de garantía formada por Lizarazu, Desailly, Laurent Blanc o Thuram. Los pulmones del equipo galo corrían por cuenta de Deschamps, Petit y Karembeu. De la magia se encargaban Djorkaeff y Zinedine Zidane, que se alzaría ese año con el Balón de Oro de France Football.

Pero no todo lo que se vió de Zidane en Francia 98 fue bueno. El francés de origen argelino demostró su carácter desde los amistosos que su selección disputó antes del torneo. Ante Finlandia propinó un pisotón en el pecho a uno de los jugadores rivales. “He cambiado. Sé que ya no tengo reacciones epidérmicas inadmisibles en este nivel de competición. Si hago los mismos gestos durante el Mundial, las consecuencias serán gravés”, comentó Zidane.

Sin embargo, el por entonces jugador de la Juventus fue expulsado en el segundo partido de la fase de grupos por pisar a un rival. Dos partidos de suspensión. Se perdió el último partido de la primera ronda, ante Dinamarca, y el duelo de octavos contra Paraguay. Sin Zizou, Francia necesitó del primer gol de oro de la historia del Mundial de la FIFA, obra de Laurent Blanc, para superar la eliminatoria.

Ya con Zidane en el césped, Francia batió a Italia en los penaltis, después de que Luigi Di Bagio estrellara en el larguero el quinto lanzamiento. Su último rival antes de la final fue Croacia, que se adelantó con un gol de Davor Suker al comienzo de la segunda mitad. El doblete de Lilian Thuram, sus dos únicos goles con la selección en un torneo FIFA, sirvieron para remontar y firmar el pase a la final del equipo anfitrión del Mundial 1998.

Los croatas acabaron terceros en el Mundial y Suker fue el máximo goleador de la competición. “Es el día más feliz de mi vida, no me salen las palabras para expresarlo. Croacia es un pequeño país, pero tenemos un gran fútbol, más allá de los errores ante Francia. Demostramos que llevamos esta camiseta blanquirroja en el corazón”, comentó el punta tras vencer a Holanda en la final de consolación. Antes de las semifinales, Ronaldo, el principal aspirante a la Bota de Oro, había afirmado: “Sin Vieri y Batistuta, el gran rival a vencer es Suker”.

Otra de los nombres para la historia que dejó Francia 98 fue el de Lothar Matthäus. El medio alemán batió tres récords: el de cantidad de Mundiales disputados (5), el de partidos (25) y el de minutos en juego (1958). La selección teutona quedó séptima en la competición.

SAINT-DENIS, ESCENARIO DE LA FINAL

Blanc le besa la cabeza a Fabien Barthez. Aldo Liverani / Icon Sport
Blanc le besa la cabeza a Fabien Barthez. Aldo Liverani / Icon Sport

Pese al esfuerzo de los brasileños, la Marseillaise, siempre será la Marseillaise. El himno de Francia retumbó en todo el estadio, mientras la cámara saltaba de un protagonista a otro. Deschamps o Thuram, los más enérgicos, seguidos del presidente de la República, Jacques Chirac, equipado con la bufanda de la selección.  A su lado, en silencio, Michel Platini, copresidente del Comité Organizador, ataviado con la elástica gala y americana.

El capitán Laurent Blanc, expulsado en semifinales por el árbitro español García Aranda, no faltó a su ritual con Fabien Barthez antes del inicio del partido. El portero se acercó al banquillo, Blanc saltó al campo y, como tantas otras veces, besó la cabeza del lampiño guardameta francés.

El colegiado marroquí Said Belqola, fue el primer africano en arbitrar una final de la Copa Mundial de la FIFA. Zidane y Petit fueron los encargados de hacer rodar el balón. No hubo que esperar más de un minuto para que los anfitriones dieran el primer aviso, la responsabilidad de estar en casa se tornó en agresividad.

A los cinco minutos, Zidane dejó claro que iba a ser su final. El 10 recibió el balón de Lizarazu antes de llegar a la línea del centro del campo. Pegado a la banda izquierda, dejó atrás a su marca con un sutil amago. Tras una pared con  Djorkaeff se plantó en el borde del área y en dos toques, control y pase con caño al defensa brasileño, habilitó a Guivarc’h dentro del área. Pero el delantero del Auxerre no supo resolver ante Taffarel.

Deschamps y Karembeu recogían las ocasiones que Djorkaeff y Zidane sembraban. En la canarinha los hombres más buscados eran sus incombustibles carrileros: Cafú por la derecha y Roberto Carlos por la izquierda. Ronaldo apareció a los 20 minutos de encuentro, en el primer acercamiento peligroso de los brasileños, para poner a prueba a Barthez con un centro envenenado que el meta detuvo en dos tiempos.

A los 25 minutos de partido Roberto Carlos no acertó a despejar un balón que se acabaría marchando a corner. Previniendo lo que ocurriría, tras su fallo, el lateral propinó una patada al banderín de corner que le valió una reprimenda del arbitro. Mientras Petit colocaba el balón que abriría el marcador de la final.

Zidane esperaba el saque en la frontal. Sin marca y sin perder de vista el balón irrumpió en el área dirigiéndose al primer palo. Llegó al borde del área pequeña, se adelantó a Leonardo, que intentó sin éxito incomodar el remate, y antes de Taffarel pudiera darse cuenta el balón rebotaba en la red de la portería como consecuencia del violento cabezazo. Uno a cero.

Tras un corner desde la derecha del ataque francés el balón terminaría en un saque de esquina desde el otro lado. Con  Djorkaeff encargado del lanzamiento, Brasil volvió a dejar sin marca a Zidane. El francés volvió a arrancar la carrera desde la frontal, pero en este caso no tuvo ni que saltar para rematar. El balón se introdujo en la portería entre las piernas de Roberto Carlos, que cubría el primer palo. Uno, dos, tres, cuatro veces besó el número 10 de Francia su camiseta antes de abrazar a  Djorkaeff. Zinedine había encarrilado la final en 45 minutos.

zidane celebra gol en la final del mundial de francia 1998

PETIT SELLA EL TRIUNFO Y LA GLORIA

Apenas habían transcurrido unos minutos de la segunda mitad quedó claro que Brasil buscaría balones al área para recortar distancias, aunque sin mucho convencimiento. Las imprecisiones francesas a la hora de sacar el balón no se concretaban en verdaderas ocasiones de peligro para Brasil. Los mediocampistas de Francia no conseguían enlazar tres pases seguidos, pero la defensa se incrustaba en el área de Fabien Barthez para repeler las embestidas de la verdeamarela.

Instantes después, Roberto Carlos se perfiló para ensayar uno de sus misiles, colocó la pelota y cogió carrerilla. Se repetía un plano en televisión de 1997, cuando el número 6 ejecutó ante el mismo rival su falta más conocida: aquel proyectil con efecto de fuera hacia dentro que ya había sorprendido a Barthez. En esta ocasión la historia terminó en nada y la pelota acabaría despejada a fuera de banda.

A falta de media hora para el final, Stéphane Guivarc’h dejó su sitio en el terreno de juego a Dugarry. El nueve de Francia cerró su participación sin anotar en los seis partidos de competición que disputó.

Los laterales de Brasil eran ya extremos que vivían en campo rival y las diagonales y cintas de Denilson eran una constante. Problemas para los franceses, que perdían a Desailly por doble amarilla mientras la canarinha se volcaba en ataque. Con un jugador menos, el partido comenzó a jugarse en una sola mitad del campo. Zagallo buscó dar un paso al frente dando entrada a  Edmundo en el centro del campo en el lugar de Cesar Sampaio. Por su parte, Aime Jacquet refrescó el mediocentro sustituyendo a  Djorkaeff por Patrick Vieira, agotando los tres cambios a 15 minutos del final.

Vieira dio consistencia a la defensa francesa, los ataques rivales morían antes de acercarse al área o terminaban en fuera de juego. En el banquillo de Francia ya nadie ocupaba su asiento, algunos comenzaban a inmortalizar el momento. En el palco ni Chirac, ni Platini, ni el resto de autoridades, podían disimular su inquietud y esperaban en pie el pitido final. La grada francesa comenzaba a verse campeona del mundo.

Tres minutos de tiempo añadido. Denilson enganchó un disparo dentro del área que superó a Barthez y se estrelló en el travesaño, haciendo dudar a Francia. Pero Emmanuel Petit, que se había encargado de ocupar el hueco Desailly en el centro de la zaga, fulminó las pocas esperanzas de Brasil. El dorsal 17 de Francia comenzó la carrera desde su propia área, acompañando a Dugarry. Abrieron el balón hacia la izquierda para Vieira, que habilitó a Petit  para que, al primer toque, batiera de disparo cruzado a Taffarel.

El tanto desató la locura en el estadio. Goleador y asistente se abrazaban en el corner, Chirac lo celebraba en el palco, el cuerpo técnico, suplentes y sustituidos en el banquillo. Bufandas al aire en las gradas.

Sin tiempo para más el árbitro pitó el final y la alegría francesa desbordó en el estadio de Saint-Denis. Los jugadores franceses no podían contener las lágrimas ni la sonrisa. Laurent Blanc y Fabien Barthez se abrazaban en el área, el número cinco de Francia volvió a besar la calva de su compañero mientras lloraba. En el centro del campo una piña de jugadores abrazaba al 10 francés. En el centro Zinedine Zidane no podía dejar de sonreír ante los gestos de sus compañeros.

“La prensa nos atacó mucho, ahora se dio cuenta de que tenemos grandes jugadores y un excelente equipo, aunque nunca me voy a olvidar de ellos”, estalló el seleccionador francés tras la final.

Didier Deschamps brindó el triunfo a todos sus compatriotas: “Es nuestra hora de gloria. Estuvimos trabajando dos años para llegar a este momento. Le dimos una alegría a la gente, que ahora saldrá a las calles para festejar sin parar. Es inolvidable, nadie quitará de su memoria este 12 de julio”.

Petit fue más allá: “Ganar la Copa del Mundo es lo más bonito que le ha pasado a Francia desde la Revolución”.

La fiesta comenzó en el estadio y se extendió por las calles de París. Les Champs-Élysées  fueron tomados por una marea de azul blanco y rojo, la Marseillaise sonaba en bucle, una y otra vez por las calles de Francia. En el Arco del Triunfo se proyectaban los nombres de los jugadores de la selección francesa y un mensaje, “Merci Zizou”, y el rostro del 10. Francia rendía pleitesía a su héroe.

Sous nos drapeaux, que la victoire

Accoure à tes mâles accents,

Que tes ennemis expirant

Voient ton triomphe et notre gloire!

 


FICHA TÉCNICA

Mundial Alemania 98 (Final): Brasil 0 – 3 Francia 

Estadio: Saint-Denis (80,000 espectadores)

Árbitros: Said Belqola -MAR- (colegiado), Mark Warren -ENG- y Achmat Salie -RSA- (auxiliares)

Incidencias:  Amonestó a Deschamps (min.39), Desailly (min.48 y 68), Karembeu (min.56) por parte de Francia. Amonestó a  Junio Baiano (min.33) por parte de Brasil. Desailly fue expulsado por doble amarilla.

ALINEACIONES 

BRASIL: Taffarel, Cafú, Junior Baiano, Aldair, Roberto Carlos, Cesar Sampaio (Edmundo m. 75), Leonardo (Denilson m. 46), Dunga, Rivaldo, Ronaldo y Bebeto. Seleccionador: Zagallo

FRANCIA: Barthez, Lizarazu, Desailly, Thuram, Leboeuf, Deschamps, Djorkaeff (Vieira , m. 75), Zidane, Karembeu (Boghossian m. 57), Petit y Guivarc’h (Dugarry m. 66). Seleccionador: Aime Jacquet

GOLES

Zinedine Zidane (1 – 0 min. 27) , Zinedine Zidane (2 – 0 min.45+1) ,  Emmanuel Petit (3 – 0  min. 90+3)

 

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Periodista y abogado. Bueno es ir a la lucha con determinación abrazar la vida y vivir con pasión. Perder con clase y vencer con osadía, por que el mundo pertenece a quien se atreve.

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