Foto: www.kaisermagazine.com

En la historia del fútbol, a lo largo y ancho del planeta Tierra, se han usado miles de maneras distintas de jugar, dependiendo del país, la ciudad, el barrio… todos tienen una idea, un sistema, una forma de entender el juego. Pero podemos decir casi sin temor a equivocarnos, que cualquier manera de jugar se puede englobar en cuatro grandes tipos de fútbol: el fútbol largo y directo inglés; el fútbol total que nació en Holanda y cuyos principales valedores han extendido con éxito por Europa; el fútbol alegre y desenfadado de los brasileños; y cómo no, el manido catenaccio italiano, el fútbol defensivo.

Este término italiano significa simple y llanamente ‘cerrojo’, lo que nos deja en una posición muy poco ventajosa a la hora de presentarlo como algo bueno para el fútbol. En la actualidad, a todos los que se consideren amantes del buen fútbol se les revuelven las tripas cuando oyen la palabra maldita, pero lo cierto es que es un sistema que no tiene que usarse para destruir el fútbol y su magia, sino que está plagado de ‘dependes’ y variables.

Entre 1960 y 1968, el Inter de Milán fue dirigido por Helenio Herrera, un técnico argentino que venía del Barça, un club que no entendió el fútbol como él lo hacía. Pero no tenía nada que ver con que Herrera fuera defensivo, ni mucho menos. En sus dos primeras temporadas en Italia, el Inter fue el segundo máximo goleador de la Serie A, pero eso solo le sirvió para ser tercero en la 1960/1961 y segundo en la 1961/1962. Después de estos resultados, Herrera comenzó a utilizar un líbero detrás de la defensa, posición en la cual se jacta de haber sido el primero en jugar allá por los años 40, en su etapa como jugador en Francia:

Yo jugaba de lateral izquierdo, pero en un partido le dije al centrocampista que jugaba delante de mí que ocupara mi posición para poder colocarme detrás de los centrales, porque nos estaban haciendo superioridad sus dos delanteros.

 

CATENACCIO A PARTIR DE SU TERCER AÑO

Pese a auto designarse como el primer líbero de la historia del fútbol, esta variable táctica no fue utilizada por Herrera nunca antes hasta su tercer año en el Inter, por lo que podemos afirmar que el argentino no tenía el catenaccio como idea suprema de su fútbol, sino que llego a él por su funcionalidad. Comenzó a implementarla en partidos fuera de casa y ante los que consideraba rivales más fuertes, pero terminó por ser el técnico que le pone cara al término.

Si bien la invención del catenaccio se le atribuye históricamente a Karl Rappan, que lo usó para que su Suiza semiprofesional pudiera plantearles partidos serios a las selecciones más fuertes, es cierto que Herrera lo mejoró y le añadió la modificación clave del líbero. El equipo de Herrera no carecía de talento precisamente, y la adopción de este sistema no afectó a las cualidades de su jugador clave, Luis Suárez, el único Balón de Oro español.

El gallego era el encargado de construir el juego del Inter y lanzar las contras. Mazzola contó que en una ocasión que dio por perdido un balón largo de Suárez y que esté le espetó “¿Por qué no has ido a por ese balón? Seguro que llegas, yo nunca fallo un pase”.

En ese Inter de contraataque eran muy importantes las llegadas por banda de dos de sus hombres: Jair y Facchetti. Jair Da Costa, que sobre el papel era el ala derecha, adoptaba una posición retrasada cuando el Inter no tenía la bola, y pasaba gran parte del partido en campo propio; pero tenía la capacidad de activar las contras nerazzurri y dotarlas de rapidez con una gran velocidad y una precisa conducción.

En el otro costado el puñal era Giacinto Facchetti, el lateral izquierdo. El italiano rondó los 60 goles con el Inter de Herrera y fue el principal estandarte de los que defendían que el catenaccio no era un sistema puramente defensivo. Facchetti aprovechaba que Jair estaba pendiente defensivamente de la banda derecha para subir por la suya y explotar su desborde en velocidad, y los balones de Suárez, claro.

Para salir desde atrás con criterio, el líbero de Herrera no era un jugador tosco, sino un gran pasador como Armando Picchi. Que aprovechaba su posición más desahogada desde donde tenía una visión inmejorable del terreno de juego para jugar balones largos y comenzar la construcción de juego.

Arriba estaba la magia de Mazzola, que era el encargado de convertir en fútbol los pases que lanzaban Suárez y Picchi. Mazzola poseía grandes cualidades ofensivas, y tenía la virtud de ser determinante, algo vital en un sistema que no aseguraba muchas llegadas a la portería contraria. Mazzola tenía dos objetivos, uno era la portería y otro era Joaquín Peiró, otro español clave en el ataque.

Completaban el once habitual hombres como el banda izquierda Corso, los defensas Burgnich, Tagnin y Guarneri, el atacante Milani y el portero Sarti.

inter helenio herrera internazionale

DOS COPAS DE EUROPA Y UN LARGO PALMARÉS

El Inter ganó la Copa de Europa de 1964 ante el Madrid de Di Stéfano, Puskas, Amancio y Gento, en una final en la que el equipo de Herrera derrotó al de Miguel Muñoz por 3-1 con doblete de Mazzola. En 1965 fue Eusébio el que se arrodilló ante el bautizado posteriormente como Grande Inter, en una final que terminó desquiciando al Benfica por las ocasiones en las que el Inter jugó la pelota con su portero para maximizar el tanto de Jair en el minuto 43.

Helenio se agenció además tres ligas italianas y dos Copas Intercontinentales, y fue el primero en usar el catenaccio no para defenderse, sino para ganar. Además su llegada significó el comienzo de las concentraciones en el fútbol italiano, ya que Herrera se atribuye su invención en una entrevista con Simon Kuper:

 “Cuando yo llegué algunos aficionados me llamaban a altas horas de la noche y me decían que había un jugador en la discoteca. Era muy habitual que los jugadores en Italia se emborracharan y anduvieran con prostitutas, incluso estando casados.

 

Herrera tenía la filosofía de que el equipo era una familia, se preocupaba mucho de la disciplina y de su relación, con los que hablaba a diario de sus asuntos cotidianos. Tenía el control absoluto sobre el equipo, y también se auto denomina el primer entrenador de fútbol que tuvo el control total sobre los jugadores.

Conociendo el proceder y la personalidad e Herrera es imposible que no nos venga a la cabeza José Mourinho, quien por cierto fue el primer entrenador en ganar la Champions con el Inter desde la última que ganó el Grande Inter. Herrera fue polémico y detestado por sus rivales porque su única misión en el fútbol era ganar, y además lo conseguía.

Actualmente el término catenaccio se usa siempre que un entrenador pone ‘el autobús’, así que siempre que lo oigáis en ese contexto recordad este texto y pensad que este Inter hizo que la palabra englobara algo más que la defensa: el control del balón, la velocidad, la magia, el gol y la victoria.

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