ricardo zamora
Ricardo Zamora en la portada de El Gráfico

Ricardo Zamora Martínez nace en Barcelona el 21 de Enero de 1901. La historia del fútbol español encuentra su punto de partida en el guardameta catalán. Con sólo quince años ficha por el RCD Español, el equipo de su vida. Tras una disputa con la directiva, decide fichar por el otro equipo de la ciudad condal, el FC Barcelona, con el que ganará dos copas. Vuelve dos años después a su querido RCD Español, en donde estará hasta 1929, año en el que se produce su fichaje por el Real Madrid a cambio de 100.000 pesetas de las de antes, confirmándose así como la verdadera figura deportiva de España en esa época.

Con el equipo de Chamartín, Zamora gana 2 ligas y 2 copas más. Estará en el club blanco hasta el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936. El Divino, era toda una estrella mediática, se puede decir que fue el primer jugador de fútbol que gozó de este estatus en un país que estaba a punto de estallar en pedazos. Y fue este estatus el que le permitió salir vivo.

DETENIENDO LOS DISPAROS

Ricardo Zamora gozaba de la simpatía del poder, y ya tras conseguir la plata en la Olimpiadas de Amberes de 1920 fue elogiado por Alfonso XIII por la forma en la que defendió la patria. El guardameta fue homenajeado en diciembre de 1934 recibiendo la Ordén de la Républica de manos del presidente Alcalá Zamora. Más tarde, también se le concedería la Gran Cruz de la Orden de Cisneros en la España de Franco.

Hacia el final de su carrera futbolística, Zamora se ocupa de la sección de deportes en el periódico eclesiástico YA.

Durante el estallido de la Guerra Civil española, Zamora, sabedor del puesto que ocupa y preocupado por las consecuencias que pueden llegar a ocurrir por el alzamiento nacional, se esconde en casa de un íntimo amigo suyo que es médico. Es en este momento cuando se empiezan a escuchar todo tipo de rumores y habladurías sobre la situación del guardameta internacional.

El ABC de Sevilla publica en Julio del 36 que han visto el cuerpo del portero en una cuneta a la salida de Madrid. La muerte de Zamora fue usada como arma propagandística, y el general Queipo de Llano en una de sus arengas nocturnas enumeró a victimas ilustres caídas a manos de la República en donde se citaba a Zamora.

La noticia de su “muerte” llegó a Europa y L´Auto, un rotativo deportivo parisino, estableció que Zamora había muertos por sus lazos monárquicos; Incluso durante un congreso de la FIFA celebrado en Berlín, el presidente Jules Rimet pidió un minuto de silencio en memoria del cancerbero.

Los rumores continuaban. El periódico belga Vie Sportive publicaba, el 2 de octubre del 36, que Zamora seguía vivo, estaba en México y jugaba al fútbol. El Mundo Deportivo se hacía eco de esta información y se preguntaba si era cierto que Zamora estaba en el país centroamericano. Diez días más tarde, de nuevo el Mundo Deportivo dio crédito al rumor, que a la postre fue cierto, de la detención y entrada en prisión de Ricardo Zamora.

ESFUERZOS POR LA LIBERTAD DE RICARDO ZAMORA

Durante la estancia del portero en la Modelo, se sucedieron actos para pedir la liberación de este. Uno de ellos fue la celebración de un partido amistoso entre Cataluña y Valencia, en donde los capitanes de ambos equipos pidieron a Companys, President de la Generalitat, que intercediera en favor del guardameta internacional; otra forma de pedir la liberación fue el envío de una carta al presidente de la FIFA Jules Rimet.

Son múltiples las anécdotas que le ocurrieron durante su cautiverio, gozaba de la simpatía de milicianos y guardianes, y cada cierto tiempo se encargaba de organizar partidos de fútbol en la cárcel. Cada día, un miliciano daba una lista de nombres que nunca volvían a escucharse, y no fueron pocas las veces que el guardameta aparecía en esta, pero en lugar de encontrarse frente a un pelotón de fusilamiento, se encontraba a un oficial o miliciano que quería acercarse al ídolo y estrecharle la mano.

El portero estaba en sus horas más bajas, encarcelado y con poca esperanza de salir vivo de prisión, cuando entra en escena un nombre fundamental en la liberación de Zamora; el poeta Pedro Luis Gálvez.

El malagueño era un revolucionario anarquista que entraba en la Modelo con aires de grandeza, tratando con desprecio a los presos, además de organizar fusilamientos. Gálvez reconoció a Zamora y mediante un beso dejó claro que era su protegido. A los pocos días de este hecho, gracias a las negociaciones de la embajada Argentina y al propio Pedro Luis Gálvez, Zamora sale de la cárcel y se refugia en la embajada del país sudamericano.

Tras unos días, Ricardo Zamora se reuniría en Valencia con su familia y se embarcarían en el Torpedero Tucumán rumbo al exilio. En Francia jugaría en el Niza, tras la negativa del Marsella, donde coincidiría con otro gran jugador español de la época, Samitier. Jugó dos temporadas en el equipo de la Costa Azul, en la última de ellas empezó su carrera como entrenador.

ZAMORA VUELVE A ESPAÑA

Zamora vuelve a España en diciembre del 38 para jugar un partido en beneficio del “aguinaldo del soldado” con una selección de jugadores del bando nacional y la Real Sociedad. El portero también participó en más partidos, jugó con viejas glorias del FC Barcelona frente a jugadores del Europa en beneficio de las Organizaciones Juveniles de las FET de la JONS.

Mientras que compañeros suyos defendían que el portero nacional no tenía tendencia alguna, y que simplemente era un futbolista interesado en mejorar su deporte como se ve en su propuesta de creación del Sindicato de Jugadores, los dos bandos combatientes tenían suspicacias sobre las actuaciones de Zamora. En el bando republicano se hacía mofa sobre la figura del cancerbero, al que llamaban “ ex muerto” y en el bando sublevado se enfadaba por declaraciones de Zamora desde el extranjero.

Al regresar a España siguió con su carrera como entrenador, en el Atlético Aviación – lo que le evitó ser sancionado por el bando nacional—consiguiendo dos ligas, prosiguió en el Celta de Vigo, CD Málaga, RCD Español, fue seleccionador de España y entrenó a Venezuela, después trabajó para el conjunto perico hasta su muerte el 9 de septiembre de 1978.

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