Ronaldinho
El brasileño Ronaldinho regateando a Sergio Ramos en el Bernabéu. Denis Doyle Getty Images

Siempre sonriendo. Transmitía una alegría contagiosa. Con esa fea pero encantadora mueca que entusiasmaba a los espectadores. Una finta por aquí, un control mágico por allá, una elástica por aquí, una chilena por allá…Su repertorio técnico era inagotable. Tenía muy claro que el fútbol sale de dentro. Hay que divertir al público que paga la entrada o que observa desde el sofá de su casa. Ronaldinho era el rey del fútbol en 2005, con su Balón de Oro. Estaba pletórico. La gente le quería. Todo el mundo: aficionados propios, rivales y neutrales. ‘Dinho’ era la sonrisa del fútbol. Y la magia, faltaría más. Lo tenía todo, pero su brillo incandescente se fue apagando poco a poco. La genialidad siempre quedará. Pudo dominar el fútbol mundial durante una década pero dejó de divertirse, dejó de sonreír. Acabó dosificando su despliegue y reservando sus encantos para Brasil y México. Fue un amor breve pero intenso. Suficiente. En el imaginario colectivo siempre quedará esa sonrisa perenne, de un chico feliz, cuyo entusiasmo y virtuosismo arrastraba a las masas.

Salido de los barrios de Porto Alegre, Ronaldo de Assis Moreira (1980) creció viviendo la trágica muerte de su padre Joao, por un ataque al corazón mientras nadaba en la piscina familiar. Su madre Dona Miguelina tuvo que sacar adelante a él –8 años– y sus dos hermanos, Roberto y Deisi. El pequeño Ronaldinho encontró su refugio en el fútbol y comenzó a destacar en las categorías de fútbol sala y fútbol playa. Fue ahí donde empezó a pulir su depuradísima técnica con el balón en los pies. Para el recuerdo, el partido en el que anotó los 23 goles de su equipo (23-0) a la edad de 13 años. Sus exhibiciones le llevaron de cabeza a la cantera de Gremio donde avanzó rápidamente hasta debutar con 18 añitos en la Copa Libertadores. Antes había disputado el Mundial Sub 17 de Egipto, donde anotó dos goles de penalti. Aquella primera temporada la acabaría con 23 goles marcados y levantando la Copa Sul-Minas.

SOMBRAS EN PARÍS… 

Sus primeros 3 años en Gremio fueron brillantes. Por eso en el verano de 2001 varios equipos europeos se lanzaron a por su fichaje. El Arsenal estuvo muy interesado pero un problema con el permiso de trabajo echó al traste su fichaje por el conjunto dirigido por Arsene Wenger. El Paris Saint Germain se adelantó al resto de pretendientes y le firmó por 5 años, pagando 5 millones de euros al conjunto de Porto Alegre. Con el 21 (su edad) a la espalda, el entusiasta ‘gaucho’ disfrutó de los malabares de Jay Jay Okocha y de la fría calidad de Anelka. En su primera campaña en el Stade Des Princes firmó 13 goles y 10 asistencias, y al año siguiente sus guarismos se quedaron en 12 y 8 respectivamente. En la 2001-02 ya tuvo sus primeros roces con el famoso técnico de Tarifa Luis Fernández, quien le acusaba de escarceos nocturnos por la Ciudad de la Luz y de haber regresado tarde de las vacaciones en Brasil. En la 2002-03, ahora con el ‘10’ a la espalda, deleitó en los dos clásicos contra el Marsella de Ligue 1. En semifinales de la Coupe de France también fue el gran protagonista al firmar los dos goles que daban el pase a la final al PSG contra el Bordeaux. Pero la temporada para los parisinos no acabó bañada en confeti. Perdieron la final copera frente al Auxerre (2-1) y en Liga finalizaron en mitad de la tabla. Ronaldinho pidió el traspaso en verano de 2003.

LUZ RADIANTE Y APAGÓN EN BARCELONA

En Barcelona le esperaban como agua de mayo. No llegó Beckham como había prometido el electo presidente Joan Laporta. No importó. En su lugar vino el futbolista que cambió la historia del club. Aterrizó ‘Dinho’, la sonrisa del Barça. Unos 30 millones de euros lo hicieron posible. Fueron 5 temporadas en Barcelona. De 2003, a 2008, cinco años que contemplaron el ascenso, la gloria y la caída del mito. Cinco años que resumen su vida, su fugacidad deslumbrante. Todo el mundo la conoce bien, no insistiré con esta etapa. Ganó dos Ligas (2004-05, 2005-06), 2 Supercopas de España (2005, 2006), y lo mas importante, una Champions League (2005-06). Se tuvo que conformar con el subcampeonato en el Mundial de Clubs (2006). A partir de ahí, llegó la pronunciada cuesta abajo que le llevó primero a Milan y luego a Brasil, donde aún dejó destellos de su magia y grandes noches en Belo Horizonte, con la camiseta del Atlético Mineiro. Ahora reparte sus últimas dosis de magia por los campos de México. Lo hace andando, con calma, sin ninguna prisa, disfrutando del recuerdo de aquellos dos años dorados en Barcelona. Evocando recuerdos de cuando conquistaba corazones, de aquel día que puso patas arriba el Bernabéu y arrancó algunos aplausos de admiración. También se acuerda de cuando tocó la gloria con su querida Brasil, con la que ha conquistado casi todo lo imaginable: Mundial Sub 17 (1997), Copa América (1999), Mundial (2002), Copa Confederaciones (2005) y un bronce olímpico (2008).

Con una sonrisa algo más apagada celebra sus goles aztecas y se los dedica a su padre, que en paz descanse. Y a su madre, a la que adora. Fue el rey del mundo y ahora es un monarca sin corona sobre el césped.

Fue bonito mientras duró ‘Ronnie’. Siempre nos quedará tu sonrisa. Y tu magia.

Obrigado.


Alberto Fernández (@Alberto_PREMIER) es periodista especializado en fútbol inglés. Coautor del libro“Leyendas de la Premier”

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Autor de Leyendas de la Premier y de Ivan Rakitic. Análisis e historia NBA en @EspacioDeBasket y @RDTNBA. Periodismo y Literatura.

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