vicente del bosque
Vicente del Bosque en la Eurocopa de 2012. Fotografía de Станислав Ведмидь

Difícil encontrar alguien con tantos éxitos, y tan sencillo y humilde como cualquiera. Vicente del Bosque, nombrado I marqués de Del Bosque por la Casa Real española, es quizás el entrenador más laureado del mundo. No tanto por la cuantía de los títulos como por el valor de los mismos: dos Ligas de Campeones (2000 y 2002), una Copa del Mundo (2010) y una Eurocopa (2012).

Once temporadas jugando como titular en el Real Madrid -441 partidos y 30 goles, con lo que ello supone: cinco campeonatos ligueros y cuatro Copas del Rey- y dieciocho internacionalidades con España. Se dice pronto. Vicente del Bosque  ejercía de centrocampista gracias a una excelente visión de juego dicen los que pudieron disfrutar de él.  Y sin embargo, el salmantino no pasará a la historia por ser un espléndido futbolista, ni mucho menos.

Tras más de 40 años dentro del mundo del balompié, unas 25 temporadas como entrenador, alcanzó la cúspide de su carrera en 2012 tras la consecución de la Eurocopa. Tan alto donde nadie ha conseguido escalar. No se califica a sí mismo como el mejor, ni el más especial, y a decir por los números bien podría hacerlo: nadie ha conseguido Liga de Campeones, Eurocopa y Mundial desde los banquillos. Y exactamente esa es la receta de Vicente: sencillez,  trabajo, humildad y más trabajo.

Una vez retirado como futbolista en 1984, desde el club se le planteó la posibilidad de seguir formando parte del organigrama técnico, más específicamente como técnico de los equipos filiales. Le bastaron tres años para comenzar a dirigir al Real Madrid Castilla en Segunda División, cuando un 29 de agosto de 1987 visitaba el Carlos Tartiere para empatar a cero.

En 1994 le llega la oportunidad de poder sentarse al frente del primer equipo tras la destitución de Benito Floro. Desde el club se sabía que este periplo sería pasajero, y así fue, ya que el salmantino solo estuvo al cargo del Real Madrid seis semanas. El elegido para sustituirle era Jorge Valdano, con quien años más tarde construiría una magnífica relación de amistad.  El primer asalto a uno de los banquillos más importantes del mundo a nivel de clubes había finalizado, y del Bosque volvió a ejercer como entrenador del Real Madrid Castilla.

En 1996, tras la destitución del argentino Valdano –el equipo acabó sexto esa temporada-, volvió a dirigir al primer equipo blanco, esta vez incluso menos que la anterior: tan solo dos partidos. Y, a pesar de que no tuvo continuidad y cada vez se agrandaba ese aire de interino con el que se veía desde el club a Vicente, la imagen que dejó no pudo ser mejor: venció 0-5 en San Mamés y se impuso 2-3 al Oviedo en el Tartiere. De la casa, sí, pero seis puntos de seis para Vicente del Bosque. A buen seguro mucho tuvieron que ver estas victorias en la decisión que le catapultó al epicentro del fútbol mundial en noviembre de 1999.

ASCENSO DEFINITIVO DE VICENTE DEL BOSQUE

Como dice el refrán, a la tercera va la vencida. Y es que, tras un arranque espantoso del Madrid de John Benjamin Toshack, la cúpula de la directiva blanca le dio, esta vez sí, plenos poderes al mando del primer equipo. A la postre sabemos que fue una extraordinaria decisión. Con Vicente del Bosque se viviría lo que se conoce como la segunda época dorada del club: en sus cuatro temporadas se conquistarían dos Ligas de Campeones, dos campeonatos ligueros, una Supercopa española, una Copa Intercontinental y la Supercopa de Europa -esta última con valor especial ya que era la única que faltaba en las vitrinas merengues-.

En 2000, un año después de su llegada al banquillo, aterrizó en la presidencia Florentino Pérez tras desbancar del puesto a Lorenzo Sanz. Con él se iniciaría una nueva era en el Real Madrid, incorporando a nombres de la talla de Figo, Zidane, Beckham, Ronaldo u Owen entre otros. El Real Madrid de los “Zidanes y Pavones”, así lo resumía Florentino, pretendiendo aunar cartera y cantera.

Y en cantera, del Bosque también puede responsabilizarse de dar continuidad a Iker Casillas. Mención especial merece su mítica actuación en Glasgow frente al Bayer Leverkusen donde el Real Madrid consiguió su novena Champions League. El año del centenario. Ya se vislumbraba un chico especial, y fue el salmantino quien supo pulirlo.

En junio de 2003 el Real Madrid se proclama campeón liguero. Sin embargo, Florentino Pérez decide prescindir de Vicente del Bosque y no le ofrece renovación contractual. El presidente manifestó entonces que Vicente ya había aportado todo lo que podía al club.  Fuentes cercanas al equipo interpretaron que el presidente, en su afán de internacionalizar el equipo y convertirlo en una marca, entendía que el míster no se ajustaba a ese perfil mediático. Sea como fuere, Vicente del Bosque no volvería a dirigir más al equipo de la capital española. Los tres años posteriores a su destitución el Real Madrid no consiguió ningún título.

VIDA MÁS ALLÁ DEL REAL MADRID

Tras una temporada en el exilio, fue el Besiktas el que más fuerte pujó por sus servicios. Negociaciones cerradas, el salmantino se hacía cargo del equipo turco a principios de la temporada 2004/05. Sin embargo su periplo por Estambul duraría tan solo ocho meses por los malos resultados deportivos. Su Besiktas cayó en fase de grupos de la UEFA, fue eliminado de la copa de Turquía y se encontraba a 15 puntos del líder.

Desde enero de 2005 hasta julio de 2008 Vicente del Bosque se apartó de los banquillos, aunque sí siguió ligado al mundo del fútbol. Entre otras tareas, aceptó una oferta del Cádiz para incorporarse a su ‘staff’ técnico. Otra oferta muy importante que recibió fue de la Federación de México, que justo un día después de su eliminación en la Copa del Mundo de 2006 a manos de Argentina le ofreció hacerse cargo de el Tri. Vicente no la aceptó: sus deseos se centraban en el cargo de seleccionador español.

SUEÑO CUMPLIDO: A CARGO DE LA ROJA

Precisamente en 2008 la España de Luis Aragonés se proclamaba campeona de Europa en el Ernst Happel de Viena, imponiéndose a Alemania por 1-0 con gol de Fernando Torres. Luis Aragonés decide no continuar al frente del combinado nacional, y la Federación Española decide darle la responsabilidad a Vicente. La empresa no era sencilla: entrenar al equipo campeón de Europa, y con el Mundial de Sudáfrica 2010 como objetivo real.

El debut se produce en Dinamarca el 20 de agosto, donde España vence con rotundidad por 0-3. El verano de 2009 España acude a la Copa Confederaciones como campeona de Europa. Las expectativas eran muy altas y la selección no consigue superar las semifinales, en las que cae contra Estados Unidos. Primera cita importante y primer fiasco para los de Vicente del Bosque, que eran los máximos favoritos del torneo.

A día de hoy se puede afirmar que solo retrocedieron para tomar impulso. Con una fase de clasificaciones impecable, España aterriza en Sudáfrica a la conquista del trono mundial futbolístico. E, Iniesta mediante, el 11 de julio de 2010 en Johannesburgo se proclama campeón mundial imponiéndose en la prórroga a Holanda por 1-0. El salmantino lo había conseguido.

TRES DE TRES

Con la estrella en el pecho de la Roja, el fútbol no admite pausas y en septiembre de 2010 comienza la fase de clasificación para la siguiente Eurocopa: candidatura conjunta Polonia-Ucrania, nuevo reto para los españoles. Este desafío tenía además un gran aliciente: ningún país en la historia había sido capaz de encadenar tres torneos consecutivos, nadie. De conseguirlo, ¿podría decirse que esta generación era el mejor equipo de la historia?

Cada cita de esta magnitud conlleva dificultades añadidas, porque los equipos saben absolutamente todos tus movimientos y tienes que reinventarte para no ser tan previsible. En estos cauces transcurrió la Eurocopa, que finalizó con un España-Italia donde los ibéricos aplastaron a su rival como nunca antes se había visto en una final de tal calibre. Un rotundo 4-0 que catapultaba a España a la historia por su triplete.

La siguiente referencia era Brasil 2014. Hablar de enlazar otro Mundial sonaba utópico, prácticamente imposible pero, ¿quién podía decirle al marqués qué algo era imposible? España consiguió el pasaporte directo al vigésimo Mundial de la historia tras jugarse el primer puesto de la clasificación ante Francia, en un choque definitivo en París.

BATACAZO Y TRANSICIÓN

La Roja quedó encuadrada en el Grupo B, con la aguerrida Chile, la siempre competitiva Holanda y la cenicienta, Australia. La utopía sonaba aun más difícil, pero para los vigentes campeones debía ser asequible pasar, al menos, la fase de grupos. Las ilusiones de todo un país empezaron a desvanecerse aquel 13 de junio en Salvador de Bahía cuando Robben, Van Persie y compañía, comandados por Louis Van Gaal, destrozaron a los de Del Bosque por un escandaloso 0-5. Redención o desastre ante Chile. Vicente no cambió el esquema de juego y los sudamericanos acabaron con el sueño español (2-0). Ni el estilo de toque, ni el héroe Iniesta, ni el pasado reciente ayudaron. El santo de Casillas se convirtió en su demonio. Ni siquiera Diego Costa, con su polémica convocatoria aportó el gol necesario en todo aspirante a campeón. Victoria no-consoladora ante Australia y a casa antes de tiempo

Tras el batacazo en tierras amazónicas, la Federación apostó por la continuidad de Vicente hasta el fin de su contrato. Del Bosque afrontó la difícil tarea de devolver a España al lugar donde una vez la llevó. En la Eurocopa de Francia 2016, la selección española cayó derrotada en octavos de final frente a Italia tras encajar un 2-0. Fue el punto y final de Vicente del Bosque en los banquillos.

Actualizado el 21/10/2018

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