johan cruyff
Johan Cruyff e rueda de prensa (1986). Fotografía de Croes, Rob C. / Anefo en Nationaal Archief.

Pocas voces poseen tanta capacidad para opinar sobre Hendrik Johannes Cruijff (Johan Cruyff) como Valdano, quien le sufrió tanto en el campo como en los banquillos. El argentino le dedicó este preciso artículo en uno de sus Cuadernos:

Cambió la tradición, el gusto de los aficionados, la organización institucional: creció la autoestima, el prestigio, la credibilidad. La transformación no sólo se debió a Cruyff, claro, pero habría sido imposible sin él. Como es distinto, su fútbol siempre navegó contra corriente. En un país que se había creído la mentira de la furia hasta el punto de convertir el talento en algo secundario, y en un momento donde pressing era sinónimo  de modernidad, él se aferró a lo más viejo del fútbol, el balón. Despreció con saña y reincidencia el funcionamiento defensivo; eligió buenos jugadores y un orden atrevido; insistió en el hábito del toque para monopolizar la posesión y, a los dos años, la pelota ya se había puesto de su lado danzando a una velocidad que contagiaba la risa. Ganó más que nadie, pero su revolución no es estadística. Activó la cantera como nadie, pero su revolución no es productiva. Cruyff creó una nueva corriente.

 

Nacía en 1947 un niño neerlandés a quien su madre llamaba cariñosamente  “Jopie”. Creció en un barrio a las afueras de Ámsterdam, preciosa y taciturna ciudad, a tan solo medio kilómetro del estadio más importante del país, el antiguo De Meer Stadion del Ajax. Rápidamente ligó su vida al club, consiguiendo acceder con 10 años a sus categorías inferiores. Dos años más tarde su padre fallecía, y Johan debía abandonar sus estudios para ayudar en la economía familiar. Así comenzó a trabajar para el propio club, donde encontró una figura paterna en el cuidador del estadio, a quien ayudaba en sus labores.

El inglés Vic Buckingham será recordado por hacer debutar al pequeño Cruyff, que había pulverizado todos los registros en su paso por los equipos inferiores. Un 15 de noviembre de 1964 debutaba con 17 años. Así lo relata el propio Johan en el libro Johan Cruyff. Me gusta el fútbol, escrito por Sergi Pàmies:

Me ayudó muchísimo jugar en categorías teóricamente superiores. En el equipo que me correspondía, cogía la pelota y empezaba a regatear a uno, dos, tres, cuatro, cinco, hasta seis rivales. Me regañaba el entrenador, pero como yo veía que funcionaba…  Ahora, cuando me subieron de categoría, me encontré con que podía regatear al primero y al segundo, incluso al tercero, pero cuando aparecía el cuarto,  ¡bumba!, castaña que te crio: me salía el armario y me dejaba tirado en el suelo. Eso te obliga a aprender a soltar el balón antes, a ver el campo más deprisa, a tomar decisiones más rápidas y eficaces.

Ahora, por desgracia, sería imposible que un jugador debutara a la edad de Pelé en un Mundial. Y sin embargo, si tiene esa calidad, debería poder debutar y jugar donde quisiera. Un chico joven siempre aporta algo al juego, y también al resto de jugadores: espontaneidad, atrevimiento, imaginación, desparpajo… Claro que tiene que aprender, pero si no tiene experiencia, ¿cómo va a continuar aprendiendo?

 

AJAX, BARCELONA Y MUNDIAL DE 1974

El día del debut, Cruyff anotó el único tanto de su equipo. De este modo comenzó una exitosa carrera en el club de su vida, donde llegó a levantar hasta seis campeonatos domésticos, cuatro copas, tres Copas de Europa, una Intercontinental y una Supercopa Europea. Cabe destacar que las tres Copas de Europa se consiguieron consecutivamente entre 1971 y 1973, periodo durante el cual Cruyff fue galardonado con dos Balones de Oro. No serían los últimos.

Fruto de estos éxitos intercontinentales, muchos clubes comenzaron a beber los mares por tenerle entre sus filas. Cruyff se enteró de que su presidente negociaba su traspaso al Real Madrid, y, controvertido como siempre ha sido, decidió fichar por el máximo rival, el F.C. Barcelona. Una operación récord para la época: 60 millones de pesetas. Desde el primer momento devolvió la sonrisa al club catalán, conquistando la Liga en su primera temporada tras 14 años sin poder lograrlo. A pesar de que no consiguió ganar más que otra Copa del Rey como jugador azulgrana, logró dejar una profunda huella entre la afición y sociedad.

Sin embargo, lo más destacado durante su periplo como jugador de la primera división española sucedió mientras defendía la camiseta de su país, en el Mundial de 1974 disputado en Alemania Occidental. Allí se pudo ver al mejor Johan Cruyff, y a una selección la oranje que representaba el máximo exponente que se ha podido ver del denominado ‘Fútbol Total’ con el que se asocia a Cruyff. Se pasearon hasta la final, pero tras adelantarse al minuto de juego a los anfitriones, terminaron sucumbiendo por 2-1. Quienes pudieron ver el encuentro lo recuerdan como una cruel injusticia al espectáculo futbolístico, poéticamente injusto.

¿Qué por qué perdimos la final del Mundial de Alemania 1974? ¡Cuántas veces me habrán hecho esa pregunta! Creo que fue un problema de mentalidad. Los alemanes tenían un equipo muy bueno, pero en circunstancias normales nosotros éramos mejores. Nosotros, los holandeses, tenemos una mentalidad y es que nos sentimos satisfechos bastante rápido, y en cierto sentido haber llegado a la final ya era histórico. De no haber jugado contra los alemanes habríamos ganado. Pero, precisamente, las cosas son como son y resuleta que Alemania es el úncio equipo que acaba marcando el gol que le da la victoria en el último minuto; su mejor partido suele ser el último.

Pero todo tiene su lado positivo. Si en 1974 hubiéramos ganado nosotros la final, quizá nadie habría hablado tanto de ese partido y de lo buenos que éramos y de la perfección del fútbol que practicamos. Las leyendas también pueden alimentarse de una derrota, sobre todo si juegas bien al fútbol y dejas un buen sabor de boca en los aficionados.

 

El galardón al mejor jugador del torneo fue para Cruyff, y el posterior Balón de Oro, también –su tercero y último-. Disputó dos años más tarde la Eurocopa celebrada en Yugoslavia, acumulando un bronce más para su palmarés.

Sin embargo, renunció a acudir al Mundial de Argentina 1978. Varias razones motivaron este hecho: no estaba de acuerdo con los modelos de concentración que se ejercían en la selección, además de denigrar las violaciones de los derechos humanos que se permitían en Argentina gracias a la dictadura imperante por aquel entonces. Los diarios deportivos De Telegraaf y Avro’s Sportpanorama montaron una gran fiesta popular para convencerle. La cadena de televisión Tros había reunido 14.000 firmas que apoyaban la participación del jugador en el Mundial, bajo el lema Trek Cruijff over de streep (Convencer a Cruyff), que también se pudo leer en pegatinas y camisetas. Pero ni con esas:

Cuando veo las cosas de cierta manera, no me dejo influir por nada ni nadie. Aunque sean periodistas, siempre digo “aunque seáis mil, yo sé más” y, automáticamente, se crean conflictos. Es difícil coaccionar a alguien como yo, que tiene las cosas claras.

 

LENTO RETIRO

Con 31 años y ya sin formar parte del F.C. Barcelona por problemas con la directiva, se mantuvo cerca de un año inactivo, hasta que decidió embarcarse en el sueño americano, fichando por Los Angeles Aztecs. Como se preveía, durante las dos temporadas de estancia en Estados Unidos Cruyff revolucionó el fútbol local.

Lo que más me interesó –de su estancia en EE.UU.- fueron los aspectos externos al juego. Las fórmulas imaginativas que se emplean para fomentar el espectáculo, la concepción empresarial de las entidades, su admiración, el criterio para elaborar estrategias y la explotación de la imagen de los jugadores no sólo en cuestiones publicitarias sino también benéficas. Allí vi cómo personas importantes, gente conocida, siempre encontraba tiempo, pese a sus múltiples ocupaciones, para dedicarse a la ayuda de los niños discapacitados.

 

Tras un breve periplo por la Segunda División española, regresa para retirarse  en el club de su vida, el Ajax de Ámsterdam. Allí conquista de nuevo las dos ligas que disputa. Sin embargo, sufre la pérdida de otra persona importante: fallece el cuidador del campo que le ayudó a crecer. Desolado, su rendimiento se ve empobrecido. Hasta el presidente duda de su capacidad futbolística a los ya 36 años. No fue una buena idea:

En mi época de jugador, el presidente del Ajax me quiso desprestigiar diciendo que era demasiado viejo para jugar. Fiché por el máximo rival, el Feyenoord, y gané la Liga y la Copa y fui el máximo goleador de mi equipo. Con la rabia que uno siente, se puede llegar muy lejos.

 

Pese a que no pudo finalizar sus días como futbolista en el Ajax, sí que regresó inmediatamente después de colgar las botas para incorporarse al organigrama técnico de la entidad. Comenzó ocupando el cargo de director deportivo, remodelando toda la estructura del fútbol base ajacied. Se le atribuye gran responsabilidad en la generación que logró vencer en Roma  la Champions League de 1995.

El fútbol consiste básicamente en dos cosas. Primera: cuando tienes la pelota, debes ser capaz de pasarla correctamente. Segunda: cuando te pasan la pelota, debes tener la capacidad de controlarla. Si no la controlas, tampoco puedes pasarla. En el campo, estos dos aspectos del juego son los más importantes, ya que nunca debemos olvidar que el fútbol es un deporte que implica muchos fallos y en el que los aciertos pueden llegar a tener tanta trascendencia como los errores. Si no puedes controlar una pelota que te llega en determinada posición o velocidad, no podrás empezar a desarrollar tu juego, así que tanto el rendimiento colectivo como el espectáculo se resentirán. Por desgracia, estas cosas se trabajan cada vez menos en los entrenamientos y en el fútbol teórico debido a diversos factores.

 

JOHAN CRUYFF ENTRENADOR: EL DREAM TEAM

Una temporada después, le propusieron pasar de los palcos a los banquillos. Durante sus dos temporadas y media de estancia logró dos Copas de los Países Bajos y una Recopa Europea. Pese a no lograr ni un campeonato doméstico ni un éxito internacional mayor, Lluis Nuñez necesitaba dar un giro a la situación deportiva del F.C. Barcelona y contactó con Cruyff a mediados de 1988 para ofrecerle la responsabilidad de dirigir al equipo. El holandés aceptó.

Así comenzó una de las épocas más gloriosas del club catalán, cuyo punto más álgido tuvo lugar en mayo de 1992. En el estadio de Wembley, Londres, Ronald Koeman conseguía en el 111 de la prórroga un gol de falta que supondría la primera Copa de Europa para el Barça. El famoso Dream Team. Sus componentes confiesan que las palabras previas al partido que pronunció su técnico fueron: “salid y disfrutad”.

Además de este éxito, enlazó cuatro años consecutivos conquistando la Liga española, manteniendo una hegemonía incontestable. Un equipo hecho a su medida, impregnado de su filosofía al máximo. El neerlandés se sentaba en un balón a observar los entrenamientos. “Éste es mi despacho”, decía.

Laureano Ruiz, entrenador de los equipos inferiores del club por aquella época, recuerda así al Dream Team: “Quitó a un defensa y colocó tres delanteros haciendo renacer a los extremos que pisaban casi la cal de las bandas, con lo cual recobró uno de los principios esenciales del juego ofensivo: formar amplio frente de ataque a todo lo ancho del campo. El equipo atacaba constantemente, pero sin prisas, con paciencia –toque, toque, toque- buscando el momento de acelerar el juego y plantarse ante la puerta adversaria”.

Consiguió además llevar al equipo a la final de Champions de 1994, aunque terminó sucumbiendo frente al Milán en Atenas por un doloroso 4-0. A falta de dos jornadas para finalizar la temporada de 1996, una discusión airada con Joan Gaspart le hizo ser destituido. El siguiente partido que disputaron como locales, el Camp Nou se llenó de pancartas animando al holandés y agradeciéndole todo lo que había hecho por el club.

Uno de los pilares fundamentales de este equipo de ensueño fue Pep Guardiola, el mediocentro y director de la orquesta futbolística. Se puede afirmar por tanto que la influencia de Cruyff en los recientes éxitos del F.C. Barcelona es muy notable: Guardiola afirma haberse empapado de cruyffismo gracias a aquellos años.

Nosotros, le agradecemos haber hecho avanzar este maravilloso deporte.

CRUYFF FALLECE DE CÁNCER DE PULMÓN

A través de un comunicado en su pagina web, la familia de Johan Cruyff anunció el fallecimiento de la leyenda holandesa a los 68 años. Su lucha contra el cáncer de pulmón concluyó un jueves 24 de marzo, después de cinco meses.

Fueron miles los gestos del deporte, que expresaron su pésame a la familia, y al fútbol en general. Uno de los creadores del fútbol moderno nos había dejado para siempre.

Actualizado el 24/03/2016

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here