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Fotografía del Club Atlètic Segre

Coincidiendo con la apertura a la independencia, en 1960, se fundó la Federación Senegalesa de Fútbol. Pasados dos años ingresaron en la FIFA, y después en la Confederación Africana de Fútbol. Desde entonces, el máximo logro de Los Leones fue llegar a cuartos de final en el Mundial de Corea y Japón, con aquella sonada victoria sobre Francia. En la Copa África de Naciones, donde no estarán en 2013, gozaron de una oportunidad en la final, pero cayeron. Senegal se afinca en el puesto número 75 del ranking FIFA. El Estado costero africano no conserva en sus vitrinas grandes trofeos, pero el fútbol les da mucho más que eso.

El Club Atlètic Segre ha establecido en colaboración con la asociación solidaria Kasumay una escuela de fútbol en M’Bour, quinta ciudad más poblada de Senegal. Su labor consiste recoger material deportivo y conseguir que llegue hasta Diamaguene, barrio donde se asienta la escuela. “Realizamos recogidas de material. Entregamos circulares un par de veces al año. Una la hacemos a principios de temporada y otra al final, después de Semana Santa”, confiesa el encargado del área social del equipo ilerdense, Josep Granell, también profesor de educación primaria.

Desde que se iniciara, el progreso ha sido mayúsculo. Cuentan con cerca de 200 niños, y al material deportivo se ha unido el envío de equipo informático. Así, establecen relación con los coordinadores de la escuela y llevan un mejor control. También se unirán lápices, borradores o libros, y es que el siguiente objetivo pasa por la creación de una escuela. “Estamos intentando enviar material escolar, pero es más difícil ya que los libros tienen que estar impresos en francés, y aquí los tenemos en castellano y catalán. Pero hemos establecido contacto con algunos colegios franceses”, asegura Granell.

El pasado seis de octubre, el campo municipal Ramón Farrus albergó ‘Futsolidari Lleida amb Senegal’, una jornada para la presentación de ASEASD (Assotiation Sportiva et Educativa Atlètic Segre – Diamaguene). El primer equipo juvenil se enfrentó al Sabadell, hubo degustación gastronómica, música, exposición fotográfica y un partido entre gente del club y una selección de jugadores senegaleses de Lérida.

Uno de los coordinadores del acto fue Cheikh Gueye, principal artífice de que los niños de Diamaguene porten camisetas rojiblancas, colores del Segre. “Cheikh Gueye tiene una ilusión que engancha. Esto es gracias a él”, dice de él el responsable del área social, quien piensa que “el deporte enseña, por lo que hay que apostar por la formación deportiva y humana”. Fiel reflejo de una obra social en la que “se ha de contribuir hasta el final” una vez se ha iniciado.

LA LABOR DE CHEIKH GUEYE

Entrenador del Atlètic Segre con el título de segundo nivel y licenciado en lingüística y filosofía, Cheikh Gueye reside en Lérida desde 2005. El senegalés se multiplica. Hace compatible su ‘roll’ de entrenador con su empleo nocturno en el mantenimiento de un gimnasio, y da una lección solidaria al mundo del fútbol, donde no todo son flashes y estadios abarrotados.

Aun recuerda cómo empezó todo. “Surgió un día que estaba hablando con el presidente del Club Atlètic Segre, Ramón Farrus, en el almacén de la ropa. Le pregunté si tenía material de sobra. Él se interesó y me preguntó para qué lo quería. Le respondí que era para llevárselo a los chicos del barrio. El 24 de diciembre de 2010 pude llevar balones además de otras cosas y crear una escuela de fútbol mediante ASEASD. El 30 de diciembre ya lo habíamos confirmado y realizamos pruebas para que los chavales ingresaran”, señala.

El material que ceden las familias viaja por una vía fiable. Lo transportan las personas implicadas –bien sean de Kasumay, conocidos o el propio Cheikh Gueye– que cogen un vuelo con destino a tierra africana. Llevan todo el equipaje que pueden hasta el aeropuerto de Dakar –unos 50 kilogramos—. Allí les espera el coordinador de la escuela, Rose Ndoye, exjugador de primera división y maestro. Una vez en Diamaguene el equipaje se distribuye. “Hago las maletas y las empaqueto. También pago los posibles gastos de envío. Intento recoger y llevar lo que pueda. Ahora tengo 50 kilos de material deportivo en mi casa que pretendo llevar en diciembre, coincidiendo con la presentación de la escuela a las autoridades de la ciudad. Se celebrará un torneo”, dice Cheikh.

TIERRA SENEGALESA

Mapa de Senegal. El Atlètic Segre actúa en Diamaguene, M`BourLa actividad se desarrolla en un campo de tierra mientras continúa la cuenta atrás para que se terminen las obras de uno de los campos de césped que el gobierno tiene previsto construir, aunque para jugar al fútbol hace falta un balón y poco más. El fútbol senegalés carece de las grandes infraestructuras que se amontonan en Europa. “Como jugador, disputé un partido a las dos de la tarde porque si no, no había luz”, afirma Cheikh Gueye. La liga nacional cuenta desde hace poco con el estatus de profesional, con clubes constituidos en sociedades y exigencias económicas. Lo son segunda y primera división, organizada en dos grupos de ocho equipos, que encuentra en Casa Sport a su reciente campeón.

“Los niños en Senegal ven el fútbol como en Argentina o Brasil: una salida. Una manera de ayudar a las familias ganando dinero”, reconoce Cheikh Gueye, antes de aclarar que desarrollan aquello que “los gobiernos, con su dinero, no hacen”. “En África no gobiernan bien. Todos es para ellos, el resto no existe”, dice.

Detrás de la población de Senegal, un país con tradición pesquera y de cultivo de cacahuete, se revela una tasa de alfabetización que supera con dificultades el 47 por ciento. Además, se quedan sin ir a la escuela 2,7 millones de niños. Frente a ello, aparecen el Club Atlètic Segre y Kasumay, salvan la distancia geográfica y establecen una escuela de fútbol. La siguiente meta es la creación de un centro educativo, al que deberás asistir si quieres participar en ese juego que une masas, culturas y se juega dando puntapiés. De este modo, el proyecto es redondo, como un balón que hace palpitar las esperanzas de niños que se alejan del mundo cuando trotan por un campo de fútbol.

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Periodista y Community Manager. Cofundador de Football Citizens. Ahora me encargo de la dirección, diseño web y edición. Jugando el balón con criterio.

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