bernd schuster
Bernd Schuster en la Eurocopa de 1980

Los genios tienen algo de irresponsables, y es precisamente eso lo que les convierte en genios.  Tiene lógica: la clave de su éxito reside en cómo afrontar el ‘make or break’, las situaciones de máxima tensión, y ellos ahí son distintos, peces en el agua. Cómo se explica si no que Zidane tirase el penalti en la final contra Italia en 2006 a panenka… O, en menor escala, ese taconazo de Guti en Riazor. Clarividencia en el abismo. Bernd Schuster pertenece a esa estirpe de futbolistas.

El alemán de 1,82 cm comenzó su carrera como futbolista a los once años en el SV Hammerschmiede Augsburgo. Por aquel entonces se desenvolvía como líbero. El equipo más potente de la ciudad, el FC Augsburgo, se fijó en él desde que empezó a jugar con la competencia.

Sin embargo, no consiguió incorporarle a sus filas hasta que Bernd no contaba con dieciséis primaveras. Fue con el equipo puntero de Augsburgo con quien consiguió el teutón el primer trofeo,  donde se proclamó campeón de Baviera.

Ya se vislumbraba la talla de jugador que sería, y es por ello que el club solo pudo retenerle dos años: con la mayoría de edad Schuster daba el salto al fútbol profesional recalando en el FC Colonia en 1978. El Bayern de Münich, que también había mostrado interés por él, lo desestimó finalmente por considerarle demasiado caro. Por aquel entonces, Bernd Schuster despuntaba ya en las categorías inferiores del combinado nacional.

METEÓRICO ASCENSO

Una vez afincado en Colonia, Schuster conoció a una de las personas más importantes de su carrera: su nuevo entrenador Hennes Weisweiler. “Me descubrió Weisweiler, el mejor entrenador del mundo”, confesaba el alemán en 1981. Desde el primer día le convierte en piedra angular de su proyecto como mediocentro, y El Ángel rubio no defrauda. Tanto es así que consiguió debutar con su selección absoluta a la edad de 19 años; sus meritorias actuaciones le hicieron además ser uno de los elegidos para defender la camiseta alemana en la Eurocopa de Italia de 1980. Schuster maravilló al mundo entero en ese trofeo donde Alemania se proclama campeona. En la final disputada en el Olímpico de Roma, Bernd asistió en los dos goles de su equipo en la victoria por 2-1 sobre Bélgica. Este torneo le encumbró de tal modo que consiguió su primer reconocimiento individual: le otorgaron el Balón de Plata.

La categórica actuación le hizo firmar, esta vez sí, por un grande europeo como es el FC Barcelona. “Iría al Barcelona con los ojos cerrados” contestaba Bernd al diario Mundo Deportivo unos días después de finalizar la Eurocopa. En la ciudad catalana pasaría las siguientes ocho temporadas, donde vuelve a conquistar dos Balones de Bronce en 1981 y 1985. Fue en Barcelona cuando Schuster sufrió la lesión más importante de su carrera tras una dura entrada de Andoni Goikoetxea, que le dejó en el dique seco en la temporada 1981/82.

También tomó la decisión más importante de su carrera en la costa mediterránea, ya que en 1984 renunció a vestir más la camiseta de su selección con tan solo 24 primaveras y 21 internacionalidades. Todo explota tras su negativa de acudir a un partido por el nacimiento de su segundo hijo; la presión mediática y su mala relación con el seleccionador provocaron dicha renuncia.

DESTINO: MADRID

Tras conquistar hasta siete torneos con el FC Barcelona, en 1988 fue traspasado al eterno rival de los culés: el Real Madrid. En el club blanco forma parte de la Quinta del Buitre, donde arrasa batiendo todo tipo de registros hasta la fecha como goles a favor o partidos invictos como local –este último aún imbatido–. En la capital española conquista dos ligas consecutivas entre otros trofeos.

Bernd Schuster era un coloso dentro del terreno de juego, pero fuera del rectángulo su comportamiento dejaba que desear. Constantes faltas de respeto a compañeros, desplantes a entrenadores, actitudes no ejemplares. Un problema de este estilo hizo que el conjunto blanco le pusiera en el mercado, y otro equipo de la capital española no dudó en hacerse con sus servicios: el alemán aterrizaba así en el Atlético de Madrid.

En el club de la ribera del Manzanares Bernd fue partícipe de las dos Copas del Rey consecutivas que la entidad logró en 1991 y 1992. Esta última además la ganaron en el Santiago Bernabéu al Real Madrid –eterno rival colchonero y su ex equipo – con un tanto del alemán de libre directo.  Schuster dijo al final del partido en zona mixta: “Marcar un gol al Real Madrid y ganarle… ¿qué más puedo pedir?”

PUNTO Y FINAL EN ESPAÑA: NUEVOS RETOS

Ya en 1993, con 34 años, Schuster decide regresar a su país y firma por tres temporadas con el Bayern Leverkusen. El equipo da un salto de calidad que le hace luchar por la Bundesliga y la Copa alemana sin ser suficiente para conseguir ninguna de ellas. Las mejores actuaciones de El Ángel rubio ya eran historia pese a que seguía dando muestras de su inagotable talento.

Tras dos temporadas más en Leverkusen sin pena ni gloria, comienza a dar tumbos en equipos como el Vitesse holandés –solo entrenó en pretemporada- y el San José Clash americano donde solo realizó una gira de prueba. Con 37 años cruza el charco y firma con los Pumas de la UNAM de Méjico, pero no termina de rendir tampoco alegando constantes dolores de muelas hasta que abandona el club a mediados de temporada.

En definitiva, Bernd Schuster  fue un centrocampista excelente, referencia en la posición de canalizador y arquitecto del juego. Alejado de las grandes citas internacionales a nivel de selecciones, su renuncia a vestir la camiseta alemana evitó que su reconocimiento sea aún mayor. Como él mismo diría, “no hace falta decir nada más”.

BERND SCHUSTER ENTRENADOR

Como entrenador probó fortuna en Alemania en sus inicios. Tras pasar por dos de los equipos de Colonia, llegó a España de la mano del Xerez, al que no pudo ascender y se encontraba en mala situación económica. Un breve paso por el Shakhtar Donetsk precedió su fichaje por el Levante en 2004.

Su grandes temporadas en el banquillo comenzaron al año siguiente, cuando fichó por el Getafe, en el que cuajó una buena temporada. En su segundo año colocó al equipo en la final de Copa del Rey. Aunque perdió la final contra el Sevilla, siempre se recordarán las semifinales contra el Barcelona. Tras el 5-2 de la ida en el Camp Nou, gol maradoniano de Messi incluido, los azulones remontaron con un 4-0 en el Coliseum Alfonso Pérez.

A finales de año ficharía por el Real Madrid, con el que conquistó una Liga y una Supercopa de España (2007/2008), pero saldría en diciembre de 2008. Una racha de malos resultados y afirmar que era “imposible” ganar en el Camp Nou al naciente Barcelona de Guardiola lo mandaron fuera del club blanco. “Mi salida no fue muy gloriosa, pero el Barça nos hizo pasillo”, recordó en una entrevista en Marca en una ocasión, en referencia al pasillo de la temporada 2007/2008 en el Bernabéu. El Beşiktaş (2010/2011) y el Málaga (2013/2014) han sido los últimos equipos de Bernd Shuster.

Actualizado el 21/10/2017

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