riazor-blues-ultras-atletico-de-madrid-deportivo-de-la-coruña-frente-atletico-jimmySobran y acabaremos con ellos. Quiero mostrar mi rechazo a la violencia en el fútbol y el deseo de que se erradique la entrada a los grupos ultras en los estadios.

Este fin de semana he podido presenciar el Deportivo-Málaga en Riazor y comprobar la respuesta de la afición deportivista sobre lo ocurrido. El sentimiento es unánime contra la violencia, y digo unánime porque todos queremos remar en la misma dirección: los Riazor Blues no son de los nuestros, no representan ninguno de los valores  que nos hacen apoyar a este gran club.

Hablé con varios de los radicales que componen la agrupación (al fallecido le conocía de vista y mi padre había coincidido con él en algunos bares). Intentan justificar la superviviencia de su agrupación en que no todos son iguales, y en que se debe de tener sensibilidad con el fallecido. Pues yo respondo: no pueden hablar de sensibilidad cuando son ellos los que han dañado la imagen del club, de la Liga y del fútbol español sin mostrar ni pizca de vergüenza.

Un ultra me comentó: “¿Quién influye más en la sociedad? ¿quién genera más odio? ¿los violentos o el periodismo?”. Esta gente sólo comprende a la sociedad desde el odio. Es un problema de ideologías. La del domingo iba a ser una pelea más. Se golpearían con botellas y se darían puñetazos hasta que la policía los separara y metiera a cada grupo en una zona diferente del recinto. Pero la situación se descontroló. Palizas, acuchillamientos, saltos al río y alguien que no pudo saltar. Esa muerte que a nadie sensibiliza pero que debe servir para erradicar de una vez por todas la violencia en nuestro fútbol.

La afición del Deportivo está acostumbrada a los buenos valores de referentes históricos como Valerón o Manuel Pablo, e identificada con los nuevos Dominguez, Bergantiños, Insua o Luisinho. Quien diga lo contrario no es de los nuestros, como tampoco lo son los Riazor Blues. Hay que alejarlos del mundo del fútbol, marginarlos.

Gil Marín, como antes se habían pronunciado Laporta o Florentino Pérez, ya ha mostrado su rechazo absoluto a que los radicales del Frente Atlético sean parte del club. El presidente del Deportivo, Tino Fernandez, prefirió la cautela. Cerrar dos partidos la grada de los ultras mientras se calman las aguas. La afición ya ha respondido pidiendo en el estadio su dimisión, está obligado a cambiar su discurso.

El fútbol es de los aficionados, de la sociedad, está arraigado en la vida de millones de personas y solo puede entenderse como una herramienta para disfrutar.


Adrián Galo

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