cruyff dos rayas
Cruyff en la final del Mundial 1974. Fotografía de Bert Verhoeff/Anefo en Nationaal Archief

El mundo del fútbol es un negocio que posee un mercado tan universal como diverso, no es ningún secreto las exageradas cifras que se mueven alrededor de la pelota. Tampoco es secreto el histórico interés de las grandes firmas de calzado, ropa o bebida por patrocinar a las grandes estrellas y equipos. Sin hablar de cifras, dentro de la estrecha relación entre empresas y jugadores, se dio una curiosa anécdota protagonizada por el elegante y siempre polémico, Johan Cruyff.

Hace 40 años El Flaco firmaba un contrato con la marca alemana Puma, fundada por Rudolf Dassler, hermano de Adolf Adi Dassler, creador de Adidas. Familia y competencia a la vez, resulta que la Federación Holandesa de Fútbol llegaba a un acuerdo con la empresa de Adolf para vestir a la ‘Naranja Mecánica’. El Mundial de 1974 en Alemania fue el primero en el que Adidas patrocinó equipaciones, hecho que prevalece en la actualidad.

Cruyff, el revolucionario del fútbol por excelencia, realizó un ejercicio de fidelidad hacia la empresa que le calzaba: “La Federación, en esa época, negoció con Adidas. Querían que lleváramos su camiseta, y yo pedí mi parte. Me la negaron diciendo que la camiseta era suya, y yo les dije que la cabeza era mía. Entonces en todo el Mundial jugué con una camiseta diferente al resto”. De ese modo, el holandés ordenó equipaciones personalizadas y se presentó el 15 de junio de 1974 con un uniforme distinto al del resto de sus compañeros para enfrentar a Uruguay. Las características tres franjas de Adidas pasaron a ser solo dos en la vestimenta de Johan.

Los contratos millonarios en esa época no eran tan habituales y el sentido de pertenencia que los jugadores tienen en la actualidad no existía. Una marca y un patrocinio generan un ingreso económico que ya no tiene nada que ver con lo deportivo, no lo entendía así el holandés. Cruyff no disputó el Mundial de Argentina 1978 pero su huella fue imborrable, los gemelos René y Willy van der Kerkhof también vistieron la camiseta oranje con dos rayas únicamente.

La Naranja Mecánica enamoró con su juego y a pesar de perder la final de la Copa del Mundo contra la anfitriona Alemania pasó a la historia como una de las selecciones más vistosas, entre otras cosas por la imagen de su estrella navegando contra la corriente. Genio y figura.

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Periodista, Co-fundador y co-director de Football Citizens con un grupo de amigos que comparten la pasión por el balón.

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