doping de maradona
Maradona en el Mundial de Italia 1990. Fotografía de Ormando Trovati

Las expectativas de la selección nacional de Argentina para el Mundial de Estados Unidos en 1994 pasaban en gran parte por la actuación de Diego Armando Maradona. De él se esperaba un  nuevo despertar tras los problemas con la droga en Italia y después del amargo Mundial realizado hacía cuatro años en el mismo país, en el que se abucheó el himno argentino. Sin embargo, pronto verían truncadas esas esperanzas por el doping de Maradona y la consecuente caída al vacío del combinado.

El Pibe pisó suelo estadounidense dispuesto a demostrar al mundo que había vuelto. Era su enésimo resurgir, la vuelta a su selección, dirigida por Alfio Basile. “Mi única intención es representar los colores nacionales una vez más y después retirarme”, advirtió. Su propósito no era fácil. Su corta e improductiva estancia en Sevilla, y su posterior desamor con el Newells Old Boys, le obligaron a emplearse a fondo para llegar en condiciones.

Para ello contó con la inestimable ayuda de Fernando Signorini, médico que le acompañó desde su estancia Barcelona. También figuraba entre su ‘staff’ personal Daniel Cerrini. A éste último lo conoció en Argentina. Dirigía el New Age Gym de Buenos Aires. Era culturista, por lo que su físico representaba la antítesis al lado de la dejadez de Diego. A pesar del aspecto, sus credenciales como médico eran discutibles.

Así, Maradona se exilió con su equipo médico particular para pensar únicamente en lo que siempre le ha movido: el fútbol. Marcharon a una granja de la pampa argentina, que contaba con una pequeña radio como principal contacto con la realidad. Las discusiones sobre el peso ideal del jugador eran continuas entre sus dos asesores. Signorini veía peligro en la dieta de Cerrini, diseñada para perder peso de forma rápida, pero no para afrontar una competición de exigencia extrema.

“Sentí que Cerrini siempre había juzgado su éxito por lo bien que él y sus pacientes salían en las fotos”, declaró Signorini en La mano de Dios. El periodista argentino Horacio Pagani, presente en el Mundial, dijo: “Todos se me acercaban y me hablaban del estupendo físico de Diego, pero cuando lo vi entrenando no lo podía creer. Después de diez minutos estaba sin aliento”.

EL BALÓN ECHA A RODAR

El Foxboro Stadium de Boston acogió el 21 de junio el estreno de la albiceleste. En frente estaba Grecia, rival idónea para comenzar a soñar con el título. El cuadro de Basile aplastó a su rival. Colaboró con tres goles Batistuta, pero quedó relegado a un segundo plano; anotó su capitán, Maradona, a pase de Fernando Redondo, y exhibió su rostro lleno de rabia a los televisores de todo el mundo en la celebración.

El segundo partido, frente a Nigeria, Argentina sumó de nuevo los tres puntos para encarrilar su clasificación. El Pelusa volvió a ser trascendente en el resultado (1-2), al asistir a Claudio Caniggia en el gol de la victoria. Su actuación llamó a la esperanza, pero aquel día restaba poco tiempo para que se fuera todo al traste.

Al final del encuentro frente a los africanos, el 25 de junio, una enfermera de la Cruz Verde acompañó al reformado Maradona para someterse a una prueba antidopaje. Él, convencido de que aquella prueba no sería ningún inconveniente, caminó sonriente hasta el lugar donde se realizaría la prueba.

El 30 de junio, en el último partido de la fase de grupos, Argentina se enfrentó a Bulgaria. Los sudamericanos ya estaban clasificados para los octavos de final. Sin embargo, Diego no saltó al rectángulo de juego. Argentina cayó derrotada por 2-0. El día 27 el presidente de la AFA, Julio Grondona, lo apartó del equipo por el positivo.

TERMINA EL SUEÑO. LLEGA LA PESADILLA

Cinco días después de que le hubieran tomado la muestra de orina se desató la pesadilla. La FIFA decidió expulsar al jugador de la competición por su positivo en la prueba antidopaje, tal y como comunicó en una conferencia de prensa en el Hotel Four Seasons de Dallas.

El 1 de julio de 1994 se descubrió el informe que hizo circular el comité organizador del Mundial. Los resultados obtenidos en dos laboratorios diferentes –por el derecho de Argentina a solicitar una segunda prueba–, eran inequívocos. “Las muestras A y B contenían las siguientes sustancias consideradas prohibidas, según el Reglamento de Control Antidopaje, Capítulo 3.5 (Estimulantes) de la FIFA, preparado por el comité Médico Deportivo para el Mundial de Fútbol de 1994: efedrina, metaefedrina, fenilpropanolamina, norefedrina, sustancias enumeradas; pseudoefedrina y norpseudoefedrina, sustancias no enumeradas, pero a juzgar por el contenido químico y el efecto biológico similares a la efedrina y a la norefedrina, podrían ser metabólicos”, enumeró el informe.

La preparación del astro incluía en su dieta ‘Ripped Fast’, un suplemento natural para la reducción de peso. Cerrini lo trajo de Argentina. Una vez se terminó, en Estados Unidos, no encontraron el mismo producto y adquirieron en una tienda, de forma legal, ‘Ripped Fuel’ como sustituto, que contenía la famosa efedrina. Maradona alegó haberlo consumido para combatir una afección gripal, ya que Cerrini lo incluyó en un descongestivo nasal con el que se trató. Otros sostienen que lo consumió por su adicción o para tapar que consumió drogas.

A Maradona aquello no le importaba. Él se sentía víctima de una conspiración. Una conspiración que le cortó las piernas. Bien es cierto que nadie en la selección se molestó en saber sobre la preparación del jugador.

Por su parte, Argentina disputó los octavos de final frente a Rumanía en pleno apogeo de protestas sobre la decisión que había adoptado la FIFA y la inestabilidad propia de un conjunto que pierde a su referencia. El resultado fue de 3-2 a favor del equipo de Anghel Iordanescu. Fin del Mundial.

DETRACTORES, FIELES Y SANCIÓN POR EL DOPING DE MARADONA

Maradona nunca aglutinó a todo el colectivo de su parte. Su constante desafío a la autoridad, sumado a una creciente sensación paranoica de que era una víctima, hicieron que se abrieran dos frentes. Uno en contra y los amantes del balompié, que siempre valoraron su calidad como futbolista y le apoyaron de forma incondicional. Especial mención para el escritor argentino Alejandro Dolina que afirma en el documental Amando a Maradona.:

“La historia de Diego era más fuerte que la historia de la selección argentina. Era la historia de un héroe que regresaba luchando contra circunstancias adversas. Una historia artística, y ni siquiera fue derrotado en la cancha de fútbol, sino que se vivió una circunstancia (…) verdaderamente infernal”

 

El 24 de agosto se dio a conocer la sentencia del caso del doping de Maradona. El comité organizador del Mundial de Fútbol de la FIFA se reunió en Zurich. No le culparon de haberse drogado conscientemente, pero sí de incumplir el reglamento antidopaje. También declararon culpable a Cerrini. Ambos no podrían participar en cualquier actividad deportiva por quince meses y pagaron una multa de 20.000 francos.

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Periodista y Community Manager. Cofundador de Football Citizens. Ahora me encargo de la dirección, diseño web y edición. Jugando el balón con criterio.

1 Comentario

  1. Injusto final en la selección argentina para Maradona, sin duda la pierna zurda con más calidad que ha pisado las canchas. Resulta curioso que éste final haya llegado ligado a las sustancias ‘ilegales’, la bestia negra del Diego. Muy buena entrada que nos permite conocer un poco más de la vida del argentino. Aquí una entrevista conjunta realizada en zona mixta a Claudio Caniggia y a Maradona después del partido contra Nigeria, antes del resultado de la prueba antidopaje.. http://www.youtube.com/watch?v=bhMaI8kXbgM&feature=related

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