fabio cannavaroLos premios individuales históricamente han premiado la vistosidad, el espectáculo, y en el fútbol esta posibilidad de juego está reservada para los jugadores de proyección ofensiva. El resto permanecen en la sombra, realizando tareas no menos importantes para el éxito de un equipo aunque raramente se les conceda el crédito mediático que merecen. Fabio Cannavaro  es la excepción que confirma la regla, un defensa central que consiguió escribir su nombre entre los premiados con el trofeo al mejor jugador del mundo: el Balón de Oro.

Lo consiguió en 2006 tras una excepcional Copa del Mundo, pero empezar a hablar sobre el italiano desde este punto es saltarse gran parte de la carrera deportiva de Fabio Cannavaro.

Nacido en Nápoles en 1973, fue en un club de su ciudad natal donde comenzó a labrar su figura. El Societá Sportiva Calcio Napoli le dio la oportunidad de debutar en la máxima división estatal cuando tan solo contaba 19 primaveras. Es complicado y poco habitual ver a jugadores de la parcela defensiva –sobre todo los centrales– debutar a tan corta edad, puesto que son posiciones que requieren mucha seguridad. Sin embargo Marcello Lippi, quien le hizo debutar, manifestó que Cannavaro poseía una madurez inusual para no llegar a los veinte.

De este modo, Il Bello comenzaba a labrarse su hueco entre la élite. En un primer instante su altura hizo que se le cuestionara: no pocos pensaban que 176 centímetros no bastaban para ocupar una posición donde el físico es condición ‘sine qua non’. Fabio demostró que eso no era problema, pues se mostraba tan fiable como cualquiera en el juego aéreo. Años después un compañero de selección como Nesta apuntaba lo siguiente: “Hablar de la altura de Fabio es como hablar de la niebla en Milán. Nunca he sentido que sea pequeño cuando he jugado con él, puesto que salta más que cualquiera del campo. Él domina el juego aéreo, no tiene sentido hablar de lo que mide Fabio”.

FABIO CANNAVARO LLEGA AL PARMA

Tras tres temporadas a un alto nivel en Nápoles, el Parma dirigido por Carlo Ancelotti se vuelca por su fichaje en 1995. Ni el propio Fabio imaginaba por entonces que se convertiría en historia viviente del Parma, siendo el segundo jugador que más ha vestido la camiseta con 212 apariciones. Tampoco que sería partícipe de la época más exitosa del club: en sus siete temporadas en el conjunto del norte de Italia, ganaron dos Supercopas de Italia, una Supercopa de Italia y una Copa de la UEFA.

Mención especial merece la UEFA conseguida en Rusia en 1999, cuando en la final derrotaron al Marsella por un contundente 3-0. En aquel equipo Fabio Cannavaro jugaba junto a jugadores como Buffon, Thuram, Crespo, Chiesa o Verón entre otros. Años más tarde se destapaba un presunto escándalo de dopaje de Fabio antes de esta final con la aparición de un vídeo de la noche previa, pero no trascendió a mayores.

El Parma bajó su rendimiento y los grandes equipos aparecieron tras sus estrellas. De este modo, Cannavaro recaló en el Inter de Milán. Tras un paso sin pena ni gloria por la entidad neoazurra, la Juventus  decidió lanzarse a por sus servicios para conquistar de nuevo el cetro del fútbol italiano. Y vaya si lo hizo: desde que llegó Fabio en 2004, consiguieron dos Scudettos consecutivos y él fue nombrado en ambos como el mejor defensor de la temporada. A la postre se destapó el escándalo de amaño de partidos conocido como “Calciopoli”, lo que provocó el descenso a Serie B del equipo turinés y la retirada de sus dos títulos ligueros.

SU MOMENTO ÁLGIDO

Entretanto, Cannavaro ya se había labrado un nombre en la selección italiana. Fue un fijo en las categorías inferiores,  hasta que debutó en 1997 con la absoluta. Estuvo presente en los Mundiales de Francia (1998) y Corea y Japón (2002), y también en las Eurocopas de Bélgica y Países Bajos (2000) y Portugal (2004). En 2006 fue convocado para el Mundial de Alemania, donde su selección se proclamó campeona superando en la final por penales a Francia. Y dejando en semifinales en la cuneta a los anfitriones en una emocionantísima prórroga.

Podemos afirmar que este torneo fue el punto más álgido en la carrera de Fabio, liderando desde la zaga a una selección que solo encajó dos goles. Eamon Dunphy, un prestigioso periodista irlandés, afirmaba: “Si Rio Ferdinand cobra 120.000 libras por semana, Cannavaro merece cien millones cada día”. También se sumo a los elogios Maradona, quien sentenciaba que Cannavaro había “sido el mejor jugador de la Copa del Mundo con mucha diferencia”. Efectivamente, fue elegido el jugador más valioso de la copa y estuvo dentro del once ideal del torneo.

Con la Juventus en la Serie B, fueron muchos los jugadores que decidieron salir en busca de seguir jugando en el más alto nivel. El Real Madrid  de Fabio Capello se mostró muy interesado en su fichaje, y fueron finalmente los blancos los que se llevaron el gato al agua. En Madrid estuvo tres temporadas, donde se convirtió en una pieza fija. Allí consiguió otras dos ligas consecutivas, además de una Supercopa de España. Pero sobre todo allí fue nombrado como Balón de Oro en 2006, superando a su compatriota Buffon y a Henry. Se convertía así Fabio en el único defensa en obtener dicho reconocimiento.

Finalmente en 2009 decidió regresar a la Juventus, que ya había conseguido ascender de nuevo a Serie A. Tras una temporada gris, firmó por el Al Ahli de los Emiratos Árabes Unidos en busca de un retiro dorado. No fue una experiencia del todo grata, ya que le acabaron despidiendo a los cuatro meses alegando poco compromiso.

En definitiva, Fabio Cannavaro fue un jugador más brillante para el ojo de un entrenador que para el de un espectador. Y, sin embargo, Il Bello se retira con un trofeo personal solo al alcance de los más destacados de este deporte. La suerte de estar en el momento adecuado en el sitio indicado, pero también de saber aprovechar ese tipo de oportunidades.

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