final mundial 2010 holanda espanaEl Mundial de Sudáfrica, como dos ediciones antes, se disputó en tierra inédita. Si en 2002 Asia albergó la cita por primera vez, en 2010 el continente africano fue testigo del decimonoveno campeonato de la historia. Y es que si no hubiese sido Sudáfrica, el mundial habría recalado igualmente en el continente olvidado. Por capricho de Sepp Blatter, junto a Sudáfrica presentaron candidatura Egipto, Libia, Nigeria y Túnez. La elección ya la conocemos. Ya inmersos en la era digital, el Mundial se pudo ver en 3D por primera vez, y fue seguido por un total de 760 millones de personas, en lo que fue el evento más visto de la historia del deporte. También fue el mundial de las vuvuzelas y del Pulpo Paul. Pero esto nos da dolor de cabeza.

El primer año de la segunda década del nuevo siglo estuvo marcado por diversos acontecimientos que, de una manera u otra, sacudieron al mundo. Especialmente a Haiti, donde el 12 de enero un devastador terremoto sumió al país en la más absoluta miseria, dejando más de 300.000 muertos y alrededor de un millón de afectados que aún hoy siguen tratando de recuperarse de la catástrofe. También Chile y China fueron agitadas por sismos. En el Golfo de México, la plataforma petrolífera Deepwater Horizon, de la británica BP, explotó causando el mayor desastre natural provocado por vertidos de crudo. La naturaleza se pronunció también en Europa, más concretamente en Islandia. Desde la alejada isla, la erupción del volcán de nombre impronunciable, el Eyjafjällajokull, puso en jaque al transporte aéreo en todo el continente durante la primavera.

En 2010 también se trastocó la política internacional. En Europa, la grave crisis comenzada dos años antes, se cobró sus primeras víctimas: Irlanda y Grecia eran rescatadas. Además, el presidente polaco Kaczynski, junto a casi un centenar de altos cargos, fallecía en un accidente aéreo en el bosque ruso de Smolensk, cercano a la frontera con Bielorrusia. Mientras, en Estados Unidos comenzó un proceso histórico: el inicio de la retirada de las tropas de Irak tras más de siete años de ocupación.

Recordamos también el rescate de los 33 mineros chilenos, el primer Ipad que salió a la luz, el Nobel de Vargas Llosa o la elección del actual primer ministro inglés, el conservador David Cameron.

En España muere Juan Antonio Samaranch, alma de los Juegos Olímpicos modernos. ETA anuncia un nuevo alto al fuego, que será preámbulo del cese definitivo de la actividad armada de la banda en octubre del año siguiente. Además, se convoca la primera huelga general en tiempos de crisis, tras las duras medidas tomadas por el gobierno meses antes. Ya en diciembre, la histórica huelga de controladores y la ley anti-tabaco cerraron el año.

En el mundo del fútbol, el Barcelona gana la liga con 99 puntos, estableciendo en el momento un nuevo récord. El Atlético de Madrid gana la recién estrenada Europa League, su primer título tras el doblete del año 96. La Champions va a parar a manos del Inter de Mourinho, quien recalaría ese verano en el Real Madrid.

Entre medias de todos estos acontecimientos, el Mundial de Sudáfrica.

Ah, y no se nos podía olvidar. Este año también nos deja el escritor vallisoletano Miguel Delibes, quien una vez dijo “permitamos que el tiempo venga a buscarnos en vez de luchar contra él”.

Quizás esta frase sea la que mejor defina a la Selección de España entre 2008 y 2012, la que alejó los fantasmas del fracaso en grandes campeonatos, dejando que el tiempo hiciera justicia. Tras el aluvión de críticas antes de la Eurocopa de Austria y Suiza, los chicos de Luis Aragonés comenzaron un periplo histórico de 4 años, enlazando Eurocopa-Mundial-Eurocopa, en la que probablemente sea la mejor generación española en la historia del fútbol. Y es que el camino hacia la consecución del cetro mundial en Johannesburgo, comienza dos años antes, con aquel gol de Torres ante Alemania, en un torneo en el que la selección llevó al máximo exponente el juego de asociación.

El Mundial de Sudáfrica comenzó con sorpresas desde la fase de grupos. Debutaban Eslovaquia y Serbia -si bien ya habían participado como parte de países posteriormente desmembrados: Checoslovaquia y Yugoslavia-, participaba la controvertida Corea del Norte, y quedaban eliminadas a las primeras de cambio las finalistas del Mundial de 2006, Francia, con fuertes tensiones internas y un único gol a favor, e Italia, que tampoco consiguió ganar ningún partido.

En cuartos quedaban por el camino Inglaterra y Portugal, entre otros. Por el contrario, se clasificarían entre los ocho mejores, por primera vez en su historia, Ghana y Paraguay. A los últimos les eliminó España. A los primeros les cortó las alas en la tanda de penaltis Uruguay, que llegaba a semifinales treinta años después.

Los verdugos de Brasil, Holanda, también lo serían de los charrúas en el partido que definiría al primer finalista. Alemania, que había aniquilado a Argentina, sería apartada del camino por España con un soberbio cabezazo de Carles Puyol a la salida de un córner. La suerte estaba echada. Dos selecciones de renombre, huérfanas de un título mundial acudían a la final el 11 de julio.

España llegaba al partido con una trayectoria engañosa. Pese a ser la máxima favorita a alcanzar la gloria, los de Vicente del Bosque arrancaron el mundial perdiendo 0-1 frente a la nimia Suiza. Las cosas no son cómo empiezan, sino cómo acaban, debieron pensar. Frente a Honduras y Chile, la cosa volvió a la normalidad: 2-0 y 2-1. Portugal, Paraguay y Alemania, allanaron el complicado camino hacia el éxtasis, con tres marcadores idénticos: 1-0. Siete goles a favor y dos en contra. España se convirtió al finalizar el torneo, en la campeona con menos goles a favor de la historia. Mera anécdota. Lo que cuenta de la anterior frase es eso de “campeona”. Y así se gestó.

El juego no empezó como Del Bosque había previsto. Holanda, lejos de jugar la pelota, la dejó en pies españoles para luego intentar recuperarla destrozando cuanto se pusiese a su paso. Heitinga, Van Bommel, De Jong -que le pregunten a Alonso- y hasta Van Persie repartieron como si de un combate por puntos se tratara.

Mientras, un cabezazo de Ramos hacía lucirse a Stekelenburg. Otra internada del de Camas, lateral derecho por entonces, volvía a hacer aparecer los fantasmas de Holanda, subcampeona en el mundial de 1974 y en el mundial de 1978.

Esperó la oranje hasta el minuto 61 para tener la oportunidad de gol más clara del partido. Sneijder, que había pasado desapercibido durante todo el partido, decidió acordarse de que estaba haciendo la temporada de su vida. Levantó la cabeza y midió un pase para que Robben se plantase solo frente a Casillas. Iker aguantó, pero se equivocó de lado. Sin embargo, no se sabe si por el ángel que tiene el de Móstoles, o simplemente por lo gran portero que es, un pie mágico desvió el balón. Y es que Casillas no hace paradas. Hace milagros. Todo seguía igual. A todo esto Pedro, revolución ante Alemania, había dejado sitio a Jesús Navas un minuto antes. Volveremos luego con Jesús.

No habían pasado ni diez minutos del susto, cuando Stekelenburg volvió a achicar aguas sacando un remate a bocajarro al jugador más decisivo de España en el Mundial: David Villa, autor de cinco de los siete goles que la selección había logrado hasta el momento.  Poco después Sergio Ramos, de nuevo, intentaba emular a Puyol ante Alemania, pero su remate salió alto. Cerca estuvo el partido de acabar en el tiempo reglamentario cuando Robben volvió a ponernos el corazón en la garganta, pero todo quedó en un simple infarto.

Cesc, el héroe psicológico de la Euro de 2008, con aquel penalti decisivo ante Italia, entró por un Xabi Alonso destrozado. España introducía frescura justo antes de la prórroga. Recién comenzados los 30 minutos extra, el catalán falló un mano a mano pecando de egoísmo. A punto estuvo Villa de no perdonarle jamás. Acto seguido, Mathijsen pensó que podía aguar la fiesta española, pero también remató alto. El gol se reservaba para alguien más especial.

115’ 30”. Elia encara a Ramos y a Cesc, que obstruyen para que recupere Puyol. Rápidamente Tarzán abre a Navas. Jesusito de mi vida y de mi corazón. Vaya galopada. A falta de cinco minutos.  Tras un par de rebotes en pies holandeses, la pelota llega al elegido, que pasa de tacón a Fábregas. Intenta el de Arenys abrir para Torres, pero tan mal le sale el pase que rebota en Robben y vuelve a caer en pies de Navas. Torres, escorado en banda, recibe, observa y manda un centro que se queda tan corto que lo rechaza Van der Vaart. Aprovechando la situación y un nuevo rebote -la suerte del campeón- Cesc recoge el cuero en la media luna. Rápidamente pasa a Don Andrés Iniesta Luján, que controla, escucha el silencio, y nos lleva a la gloria. Es el minuto 116. España es campeona del mundo.


FICHA TÉCNICA

Mundial Sudáfrica 2010 (Final): Holanda 0 – 1 España

Estadio: Soccer City, Johannesburgo – 84.490 espectadores

Árbitros: Howard Webb -ING- (principal), Darren Cann -ING- y Mike Mullarkey -ING- (auxiliares)

Incidencias: Amonestó a Van Persie (min. 15), Van Bommel (min. 22), De Jong (min. 28), Van Bronckhorst (min. 54), Robben (min. 84), Van der Wiel (min. 111) y Mathijsen (min. 117) por parte de Holanda, y a Puyol (min. 16), Ramos (min. 23), Capdevila (min. 67), Iniesta (min. 118) y Xavi (min. 121) por parte de España.

Expulsó a Heitinga (HOL) por doble amonestación (min. 57 y min. 109).

 ALINEACIONES

HOLANDA: Maarten Stekelenburg; Gregory van der Wiel, John Heitinga, Joris Mathijsen, Giovanni van Bronckhorst (Edson Braafheid 105’); Mark van Bommel, Nigel de Jong (Rafael van der Vaart 99’), Arjen Robben, Wesley Sneijder, Dirk Kuyt (Eljero Elia 71’); Robin van Persie. Entrenador: Bert van Marwijk.

ESPAÑA: Iker Casillas; Sergio Ramos, Gerard Piqué, Carles Puyol, Joan Capdevila; Sergio Busquets, Xabi Alonso (Cesc Fábregas 87’); Andrés Iniesta, Xavi Hernández, Pedro (Jesús Navas 60’); David Villa (Fernando Torres 106’). Entrenador: Vicente del Bosque.

 GOLES

Iniesta (0-1, min. 116)

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