Gerd Müller

“Si estás en el área y no estás seguro de qué hacer con el balón, mételo en la portería y después discutiremos las opciones”

 

Esta frase del mítico entrenador del Liverpool Bob Paisley es perfectamente aplicable a Gerd ‘Torpedo’ Müller. Antes de que sus Red conquistaran Europa, un delantero con un centro de gravedad bajo y una aceleración de vértigo dentro del área dominaba la escena mundial. Es verdad que Beckenbauer era la imagen perfecta de una Alemania indestructible, pero nada de eso podría haberse logrado si Müller no se hubiera dedicado a obstinarse en darle la razón a base de anotar goles. Una montaña de goles.

Es muy probable que en algún momento del partido, Müller corriera hacia la banda con un brazo levantado como queriendo saludar a alguien: era su manera de celebrar el gol. Ningún aspaviento ni nada ostentoso, propio de aquel que tiene el gol como trabajo. Una máquina impertérrita y perfectamente diseñada para aterrar el fútbol mundial.

Porque esa Alemania industrial en la que es complicado recordar a algunos de sus componentes sonriendo, empezó a ganar y a ganar mucho. Y Müller se encargó de materializar todo ese potencial, tanto en el Bayern de Munich como en la Alemania Federal.

SEPP, FRANZ Y LA GLORIA

51 goles en 31 partidos con el TSV 1861 Nördlingen fueron su tarjeta de presentación al mundo. En Munich vieron el potencial de Müller y no tardaron en ficharle (el entrenador del Bayern, Cik Cajkovski lo bautizó como “el pequeño y gordito Müller”). Un año después, contribuía al ascenso de los bávaros a la Bundesliga con 33 dianas en 26 encuentros, junto a él, dos jugadores que harían historia como el portero Sepp Maier y el todocampista Franz Beckenbauer. A pesar de un primer año sin títulos, las vitrinas se colapsarían pronto. La máquina alemana se engrasaba y quería expandirse por todo el mundo.

“El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania”

Gary Lineker

El bueno de Lineker, que sufrió en sus carnes el desapasionado éxito alemán en Italia 90´con Beckenbauer a los mandos creció con esa idea, pergeñada durante los años 70. Un muro infranqueable de gente que apenas sonreía pero levantaba títulos, uno tras otro. Ganar era algo rutinario en aquella selección alemana, donde el Bayern y Gerd Müller tenían mucho que decir. Habiendo ganado la Bundesliga en 1969, los alemanes querían empezar a sentar las bases de su reinado. Su primer intento fue en México 1970, pero la maquinaria alemana se iba a ver gripada por unos italianos testarudos llamados Riva y Rivera en el llamado “Partido del Siglo”, con Beckenbauer jugando con el brazo vendado, Müller anotando dos goles en la prórroga y los italianos ganando 4-3 y pasando a la final. Un hecho que ningún alemán olvidaría.

Müller saldría de allí con 10 goles y una fama reputada de goleador como pocos se han visto. Sumados a sus 38 goles en la Bundesliga, en 1970 se llevó Bota de Oro (en 1972 anotó 40 dianas para volverla a ganar) y el Balón de Oro por delante de Bobby Moore y Luigi Riva.

A partir de ahí, todo fueron éxitos en los años 70. En 1972, y ya como campeón de la Bundesliga junto a Beckenbauer, Maier y un joven Uli Hoeness, Gerd Müller empezó a recolectar títulos a nivel europeo. Dos goles en semifinales y otros dos en la final ante la URSS dieron el título a Alemania Federal. Además, terminó el año con 85 goles, una cifra escandalosa que fue batida en 2012 por Leo Messi. Europa a sus pies, próximo asalto, el mundo.

Gerd Müller
Müller suspendido durante la final de 1974. Fotografía The Guardian

1974 vería como los alemanes iban a recordar lo sucedido cuatro años antes en México. Con el partido a punto de finalizar y el Atlético de Madrid a punto de levantar su primera Copa de Europa, Schwarzenbeck enganchó un disparo mortal que forzó el desempate. Una final dolorosa para los rojiblancos comandados por Luis Aragonés. En el partido de desempate, Hoeness y Müller, con dos dianas cada uno, no dieron opción alguna. El Bayern reinaba y Müller seguía añadiendo muescas a su revólver. Ni siquiera Hoeness, quien pecó de imprudente al cometer un penatly en la final del Mundial ante la Holanda de Cruyff pudo hacer nada por saciar el apetito voraz de Müller. Con empate a 1 y una internada por banda de Grabowski, Müller hizo dos movimientos rápidos en el área y anotó el gol de la victoria. Campeones del Mundo. Establecidos como el equipo a batir y con la merecida aureola de equipo infranqueable, el Bayern de Munich enlazaría tres títulos europeos, el primero con Udo Lattek y los dos siguientes con Dettmar Cramer en el banquillo. Tres Copas de Europa en las que Müller sería protagonista con sus goles, antes de irse al retiro dorado en USA, donde siguió metiendo goles.

EL GOL POR CASTIGO

Müller ha sido máximo goleador de la Copa de Europa en cuatro ocasiones y siete en la Bunsdeliga. Máximo goleador en el Mundial de México y Eurocopa 1972. Ha ostentado el récord de máximo goleador en mundiales con 14 goles hasta que Ronaldo en 2006, y después Klose en 2014, le superaran. 68 goles en 62 partidos con Alemania, 365 en 427 con el Bayern de Munich. Elegido en el puesto noveno en la lista de los mejores jugadores europeos de la historia, el número 13 (como el que llevaba en la espalda con la selección) en la de mejores jugadores mundiales de la historia. El goleador más hambriento que jamás pisó un campo de fútbol.


Ricardo Zazo (@RichiZazo) es Licenciado en CC de la Actividad Física y el Deporte. Gestiona contenidos en mixdeportes.es

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Licenciado en CC de la Actividad Física y el Deporte. Entrenador de Fútbol. La Guardia muere pero no se rinde. Clear Eyes, Full Hearts, Can´t Lose!!!

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