di stefano puskas y gentoEn este bello deporte que es el fútbol, la magia de unos jugadores exquisitos levanta a los espectadores de sus asientos para vislumbrar una acción que acaba en gol. Puede no tener ese feliz final, pero seguro habrá merecido la pena ponerse de pie para observar esa jugada perfecta.

Así, los aficionados acudían a Chamartín para ver en acción al Real Madrid de Don Alfredo Di Stéfano (palabras mayores, descanse en paz), Francisco Gento (el puñal por la banda izquierda) y Ferenc Puskas (el goleador incansable, el fortachón húngaro). Aquello era magia, talento puro, al servicio del espectador. En la década de los 60, los centros milimétricos del cántabro que los dos nueves remataban a gol, hicieron las delicias de los aficionados merengues.

El Real Madrid se aupó a los altares mundiales ganando. Coronándose en Europa. “El trío Di Stéfano – Puskas – Gento hizo del Real Madrid una leyenda planetaria”, opina el historiador Juan Carlos De La Madrid. “La pena fue que Gento fue injustamente tratado y poco valorado, tal vez por ser español o coincidir con jugadores para la historia”, afirma De la Madrid.

En tierras británicas, por su parte, se juntaron tres fuera de serie en el corazón del Teatro de los Sueños: George Best, Denis Law y Bobby Charlton. Cuando ‘La Santísima Trinidad’ -así se les conocía- se juntaba, la jugada acababa en gol.

El talento irlandés, ¡qué dominio del esférico! El abuso del alcohol le llevó al encuentro con Dios. Cómo sufrió Eusebio ante el poderío de los Red Devils en la final del 68, con aquel gol de otra leyenda inglesa, Bobby Charlton. Y no olvidamos al escocés Denis Law, el nueve del área, aquél que caminó en un mar de lágrimas cuando militaba por aquel entonces en el vecino de Manchester, para mandar a sus ‘diablos rojos’ a la segunda división.

trio manchester“Aquel United de la Santísima Trinidad formada por Best, Law y Charlton era una maravilla pero lamentablemente juntos duraron poco”, afirma Alberto Fernández, coautor de Leyendas de la Premier. “En la final de la Copa de Europa en 1968 frente al Benfica (4-1), en Wembley, llegó su cenit. Eran sólidos atrás con un meta solvente como Stepney y Foulkes. Este último, superviviente del accidente aéreo de Múnich junto a Charlton, tenía por delante a Nobby Stiles un perro de presa, una especie de Gattuso de aquella época. Arriba La Santísima Trinidad marcaba la diferencia”, continúa Fernández, rotundo. “Uno de los puntales de esa plantilla era Bobby Charlton. Era pura inteligencia, visión de juego y saber hacer sobre el campo. Un jugador muy completo, que se movía por todo el terreno de juego. Podía recuperar, crear juego, asistir o rematar con las dos piernas. Una especie de Di Stefano a la inglesa”. 

Qué decir de George Best. Talento puro, magia, regate, electricidad, genialidad. Cuando agarraba la pelota era simplemente imparable. Técnicamente de lo mejor que ha habido en la historia, su superioridad sobre los marcadores a veces era insultante. George Best fue el primer futbolista pop, icono de una generación inconformista e irreverente, la de los ‘sixties’. Símbolo de lo bueno y lo malo de aquella generación juvenil. 

Años más tarde aterrizaron en el Milan tres jóvenes holandeses dispuestos a cambiar el fútbol: Marco Van Basten, Frank Rijkaard y Ruud Gullit. El primero, elegancia pura. Otra forma de ver el fútbol, con goles de todos los colores. En el recuerdo de todos queda la impresionante volea ejecutada en el Euro 88 para batir a la URSS en la gran final.

A su lado, provenientes de las colonias, se encontraban dos jóvenes de pelo largo, de color negro y alborotado, Rijkaard y Gullit. Juntos, a las órdenes de Arrigo Sacchi, lideraron un equipo temible que cambió el fútbol, con la consecución de dos Copas de Europa en los años 1989 y 1990. Los tres fueron considerados en Milán como la continuación del trío Grenoli: los suecos Gren, Nordahl y Liedholm, que llegaron a marcar 118 goles juntos.

También en tierras transalpinas aterrizó Diego Armando Maradona. Más concretamente en el sur, en Napolés. Allí llevó a la gloria a los Azzurri. En el corazón de todos los ciudadanos napolitanos se encuentran las dos ligas y la Copa de la UEFA conseguida. Mucha culpa de eso la tuvieron tres jugadores, auténticos protagonistas del conjunto italiano: el trío ‘Ma-Gi-Ca’. No eran otros que Maradona, Giordano y Careca, ‘la Magia’.

trio magicaCuando el deporte del balompié paso a ser un puro negocio, con escandalosas sumas de dinero en grandes operaciones, Florentino Pérez reunió a tres de los mejores del mundo: Figo, Zidane y Ronaldo. Era el Madrid de los galácticos. El mago Zinedine bailaba con la pelota en los pies. Para él, el fútbol era arte, elegancia y así lo intentaba transmitir al espectador. Figo sólo necesitaba una mirada del galo para saber qué pase iba a inventar y así superar a la defensa rival. Y el nueve más puro de los últimos tiempos, Ronaldo Nazario de Lima, aprovechaba esos servicios milimétricos del extremo portugués para anotar los tantos. Ronaldo. Pura potencia. Todos conocemos ese ‘maradoniano’ gol conseguido ante el Compostela con el Barça. O aquella bicicleta con el Inter, que sentó a Luca Marchegiani para sentenciar la final de la Copa de la UEFA de 1998.

El último gran trío: Iniesta, Messi y Xavi. Entre los tres hicieron las delicias del público en la orquesta del equipo culé, dirigida por la batuta de Pep Guardiola. Los pases milimétricos de Xavi, la genialidad del de Fuentealbilla y el talento de ‘La Pulga’ fueron una máquina de hacer goles durante tres años.

Football Citizens ha tenido la oportunidad de contar con la opinión de Ángel Iturriaga, historiador del F.C. Barcelona y conocedor de muchas de las hazañas de las leyendas del equipo culé. “Messi es el futbolista más importante de la mejor etapa deportiva del Barça en su historia, un futbolista irrepetible que más allá de su calidad futbolística, tiene una visión periférica y una comprensión del juego que le hace irrepetible en la historia de este juego”, opina Iturriaga.

Hablando de los otros dos ‘jugones’, asegura que “Xavi es el centrocampista con mayor capacidad para leer el juego de la era contemporánea. Un regista que maneja los tiempos y espacios a su antojo”. “Iniesta, para mí, es la naturalidad para jugar al fútbol, para desenvolverse sobre el campo, para batir líneas como quien está de paseo. Un superdotado para este juego que sabe encontrar los lugares para lograr superioridades en cualquier zona del campo”, comenta el historiador.

Los grandes tríos han llenado, y llenarán, brillantes páginas en la historia del fútbol mundial.

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here