matthias sindelarNació el 10 de febrero de 1903 en Kozlov, territorio de la República Checa, aunque por aquel entonces formaba parte del Imperio Austro-húngaro. Matthias Sindelar no era un tipo muy alto –medía 1,75 metros-, ni muy fuerte, más bien de complexión delgada. Habilidoso sí, en cambio. Un jugador superior, de aquellos que enseñaron fútbol. Se movía ágil, contoneándose como una hoja de papel. Fue de los que hizo enamorarse a la gente de este deporte, que andaba en pañales y vivía la celebración de la primera Copa del Mundo en 1930. Wolfang Maderthaner, biógrafo de Sindi, opina que “fue el mejor delantero centro del mundo”. “Tenía genio en sus pies. Sólo cuando el balón se estrellaba en la portería, te dabas cuenta de la dificultad de la acción”, afirma.

Nombrado el mejor jugador austriaco del siglo XX por la IFFHS (Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol), procedía de una familia humilde. En el fútbol fue precoz y con 15 años ya militaba en el primer equipo del ASV Hertha de Viena. Jugó allí hasta 1924, y pasó al FK Austria Vienna hasta su muerte logrando numerosos éxitos. Destacó el obtenido en 1933 en la Copa Mitropa, o Copa de Europa Centralpredecesora de la Copa de Europa–. Contribuyó con tres tantos en dos partidos (3-1 en el global frente al Inter de Milán). Con su selección, Austria, y como capitán, había conseguido la Copa de Europa de selecciones.

Formó parte del llamado Wunderteam (equipo maravilloso), que fascinó con su juego en Europa durante la década de los 30, bajo el mando de Hugo Meisl. Disputó 43 encuentros y anotó 26 goles. Eran favoritos en el Mundial de Italia 1934, en el que Sindelar anotó el primer gol de su selección en una Copa del Mundo, pero no pudo evitar que cayeran eliminados en semifinales, frente a la anfitriona, amparada en el manto protector de Benito Mussolini. El árbitro Ivan Eklind, designado por Il duce, y los tres argentinos nacionalizados (Raimundo OrsiEnrique GuaitaLuis Monti), influyeron. Italia conquistó el primer mundial en suelo europeo.

Sin embargo, el destino de Matthias Sindelar quedaría fijado dos años después, en los JJOO de Berlín de 1936. El equipo olímpico alemán ganó más medallas que nadie. El führer asistió radiante por primera vez a un partido de fútbol. Esperaba una aplastante victoria frente a Noruega, considerada débil. El partido terminó 2 – 0 para los Noruegos y Hitler salió del estadio antes de que terminara.

En marzo de 1938 se produjo la anexión de Austria a Alemania. Los alemanes eran conscientes de la influencia social del fútbol y  decidieron unir ambas selecciones, a fin de mejorar la alemana, de cara al Mundial de Francia ese mismo año. El 3 de abril se organizó el partido de despedida. Una imagen de fraternidad de ambas naciones en el estadio Prater de Viena.

Matthias no deseaba formar parte de la selección alemana, pero jugó ese partido. En la segunda mitad anotó el primero de vaselina. Minutos más tarde, Karl Sesztak hizo el segundo. Ambos corrieron hasta situarse enfrente del palco. Estaba repleto de autoridades del III Reich y se pusieron a bailar. Era su sentencia. Tuvo la oportunidad en enmendarlo jugando el Mundial, pero no quiso. Inventó lesiones como excusa. No volvió a jugar, era un proscrito.

El fútbol era ahora una nueva forma de resistencia. Existe un informe que prueba cómo Matthias Sindelar y su hermana, considerados checos, pro-judíos y socialdemócratas, eran perseguidos por la Gestapo. El 23 de enero de 1939, con 36 años, Sindelar apareció muerto en su piso junto a su novia, Camila Castagnola. Los bomberos acudieron a la llamada de auxilio en la calle de Laaerberg. Esta calle hoy se conoce como Sindelarstrasse. Murieron intoxicados por emanación de monóxido de carbono. El informe sobre su muerte desapareció.

EL FUNERAL DE MATTHIAS SINDELAR

Un alto funcionario alemán arregló la causa oficial para que se pudiese celebrar un funeral de estado. Lo enterraron en el mismo cementerio vienés que a Beethoven, Schubert, y los Strauss padre e hijo. Por ello es también conocido como el Mozart del fútbol. Asistieron 15.000 personas para rendir homenaje a uno de los iconos de la resistencia antifascista. Todos los años, para recordarlo en el día de su muerte, la tumba de Matthias Sindelar sigue recibiendo visitas.

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Periodista y Community Manager. Cofundador de Football Citizens. Ahora me encargo de la dirección, diseño web y edición. Jugando el balón con criterio.

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