oda a platko rafael alberti futbol y literatura fc barcelona real sociedad La final del Campeonato de España de 1928 citó al FC Barcelona y a la Real Sociedad. Ambos habían compartido el tercer grupo en la fase inicial. Ahora se disputaban el título. El conjunto azulgrana se presentaba como el campeón de Cataluña, mientras que los txuri-urdin hacían lo propio como subcampeones de Guipúzcoa. El escenario elegido fue el Sardinero. Se podían esperar muchas cosas de aquel partido, pero nadie habría apostado que de él surgiría la famosa ‘Oda a Platko‘ de Rafael Alberti.

Serían tres los partidos necesarios para que uno de los dos conjuntos se proclamara finalmente campeón. Entonces no había tanda de penaltis. El primer partido tuvo lugar el 20 de mayo y se saldó con empate a uno tras la prórroga. Idéntico resultado cosecharían dos días más tarde. La dureza del juego fue la nota destacada en los diarios. Los Juegos Olímpicos de Amsterdam obligarían a retrasar el tercer duelo hasta el 29 junio. Esta vez sí, la Copa acabaría engrosando las vitrinas del Barcelona gracias a los tantos de Samitier, Arocha y Sastre. Zaldúa, de penalti, lograría el tanto realista (3-1).

El primero de los partidos dejó un lance para la historia. El portero húngaro del Barcelona, Ferenc Platko,  que vino a suplir la marcha de Zamora, recibió una patada en la cara de Cholin, ariete vasco. Evitó un tanto que parecía inevitable. A causa del golpe, quedó tumbado y tuvo que ser retirado del terreno de juego con el rostro ensangrentado. Volvería con un aparatoso vendaje. Sin embargo, se perdería la final de dos días después.

El periódico Sport Cantabria relató la acción del siguiente modo: “Cuando la Real estaba achuchando la portería catalana, su delantero centro Cholin, en una posición envidiable, avanzó hasta la portería. Cuando el gol parecía inevitable, el guardameta Platko realizó una gran estirada y se arrojó sobre el pie del jugador donostiarra conteniendo así el tiro, pero a cambio de recibir en la cabeza el golpe destinado al balón. La patada fue brutal, Platko quedó conmocionado y tuvieron que retirarle del campo para aplicarle 6 puntos de sutura en la herida ensangrentada”.

Esta acción, y el resto del encuentro, atrajo la atención del poeta gaditano Rafael Alberti (1902-1999). Quedó prendado del espectáculo, de lo épico del portero, de la magia del balón. Quiso dedicarle unos versos al héroe del Barcelona. Oda a Platko es quizá la composición más relevante que un poeta haya dedicado al fútbol. 

Oda a Platko, de Rafael Alberti

Ni el mar,
que frente a ti saltaba sin poder defenderte.
Ni la lluvia. Ni el viento, que era el que más rugía.
Ni el mar, ni el viento, Platko,
rubio Platko de sangre,
guardameta en el polvo,
pararrayos.
No nadie, nadie, nadie.
Camisetas azules y blancas, sobre el aire.
Camisetas reales,
contrarias, contra ti, volando y arrastrándote.
Platko, Platko lejano,
rubio Platko tronchado,
tigre ardiente en la yerba de otro país.
¡ Tú, llave, Platko, tu llave rota,
llave áurea caída ante el pórtico áureo !
No nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.
Volvió su espalda al cielo.
Camisetas azules y granas flamearon,
apagadas sin viento.
El mar, vueltos los ojos,
se tumbó y nada dijo.
Sangrando en los ojales,
sangrando por ti, Platko,
por ti, sangre de Hungría,
sin tu sangre, tu impulso, tu parada, tu salto
temieron las insignias.
No nadie, Platko, nadie,
nadie se olvida.
Fue la vuelta del mar.
Fueron diez rápidas banderas
incendiadas sin freno.
Fue la vuelta del viento.
La vuelta al corazón de la esperanza.
Fue tu vuelta.
Azul heróico y grana,
mando el aire en las venas.
Alas, alas celestes y blancas,
rotas alas, combatidas, sin plumas,
escalaron la yerba.
Y el aire tuvo piernas,
tronco, brazos, cabeza.
¡ Y todo por ti, Platko,
rubio Platko de Hungría !
Y en tu honor, por tu vuelta,
porque volviste el pulso perdido a la pelea,
en el arco contrario al viento abrió una brecha.
Nadie, nadie se olvida.
El cielo, el mar, la lluvia lo recuerdan.
Las insignias.
Las doradas insignias, flores de los ojales,
cerradas, por ti abiertas.
No nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.
Ni el final: tu salida,
oso rubio de sangre,
desmayada bandera en hombros por el campo.
¡ Oh, Platko, Platko, Platko
tú, tan lejos de Hungría !
¿ Qué mar hubiera sido capaz de no llorarte ?
Nadie, nadie se olvida,
no, nadie, nadie, nadie.

La poesá de aquella final no quedó ahí. Rafael Alberti y su ‘Oda a Platko’ encontraron respuesta en la ‘Contraoda del poeta de la Real Sociedad’, de Gabriel Celaya. En esta última oda, ya en 1928, encontramos algún mensaje dedicado al árbitro.

Comparte
Página web de fútbol, historia y cultura. Los mejores partidos, jugadores y relatos. Periodismo deportivo. Fútbol escrito

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here