sir stanley matthews

Sir Stanley Matthews nació en 1915, en su casa de Hanley, uno de los pueblos que forman Stoke-on-Trent, en las West Midlands de Inglaterra. Era el tercero de los cuatro hijos que tuvo Jack Matthews, un barbero que en el pasado fue un afamado boxeador inglés que hizo de la infancia del pequeño Stan un perfecto entrenamiento atlético. The Hanley’s fighter, como apodaban a Jack, cumplía a la perfección con el cliché de entrenador maniático que hemos visto cientos de veces en las películas americanas. Silbato colgado al cuello, gorra calada hasta las cejas, que preparaba un circuito de neumáticos antes de bajar a desayunar y completaba el ejercicio matutino con un par de vueltas a la manzana.

El bueno de Jack lo hacía para que su hijo siguiera sus pasos y se convirtiera en el nuevo rey del cuadrilátero, pero el fútbol corría por las venas de Stanley y el césped y el balón se abrieron paso entre la lona y los guantes. Stan lo tenía muy claro, y su padre no se lo impidió, pero le puso sus propias condiciones: le dijo que si quería ser futbolista profesional, tendría que jugar en las inferiores de Inglaterra antes de acabar la escuela. El padre de Stan tenía una mentalidad ganadora e implacable, y solo concebía entregarse a algo si era para ser el mejor.

Con trece años, Matthews entró en la selección colegial de Inglaterra para jugar contra Gales. Lo había conseguido; pero su actuación no fue memorable y al acabar la escuela Stanley trabajó como albañil. Pero su madre, que trabajaba para el Stoke City en labores de limpieza, intercedió para que Stanley tuviera una oportunidad en el equipo de su ciudad. No hizo falta que el entrenador del primer equipo, Tom Mather, le viera muchas veces demostrando su calidad en partidos entre chavales para ofrecerle un contrato en el equipo reserva con tan solo 15 años, puesto que compaginaría haciendo algunas chapucillas para el club. Su padre no le dejaba acudir al entrenamiento en bus, ya que consideraba que cubrir ese trayecto a pie le serviría como entrenamiento para mantenerse en forma.

 SUS INICIOS EN EL FÚTBOL PROFESIONAL

stanley matthews contra el tottenham
PA

Con 17 años el Stoke le ofreció su primer contrato profesional. La gente estaba maravillada con Matthews, su fútbol no era habitual en Inglaterra. Aprovechaba sus increíbles facultades físicas y atléticas y se valía de su velocidad explosiva para machacar a los defensas afincado en la banda derecha. Stanley se paraba, amagaba y volvía a arrancar. Sus amagos le hicieron ganarse el sobrenombre de ‘El Mago del Dribbling, sus rivales decían de él que era imposible pararlo aunque supieras lo que iba a hacer. Un puñal.

Con 19 años se ganó su primera convocatoria con la selección nacional para jugar contra Gales. Stanley debutó con victoria por 4-0 y anotó uno de los goles. Pero las pobres actuaciones del Stoke en la primera división inglesa le pusieron muy difícil mantener su puesto en la selección, a la que volvió en 1937 para jugar su cuarto partido.

Su paso por la selección levantó ampollas por su fama de chupón. Algunos compañeros incluso comenzaron a planear hacerle el vacío a Matthews porque, según decían, cuando le pasaban el balón no tenían ni idea de cuándo lo iban a volver a recibir. Pero en mitad de la polémica, el seleccionador apostó fuerte por él y el Mago respondió con su partido más memorable con la camiseta de su país, anotando tres goles en la victoria de Inglaterra ante Checoslovaquia por 5-4. Los mismos que se quejaron de lo difícil que es jugar a su lado, admitieron después que aunque su juego les desesperase en ocasiones, merecía la pena por los momentos brillantes que les deparaba Stanley.

También tuvo momentos tensos con la selección, como su partido en Berlín en 1938, en el que los jugadores tanto alemanes como británicos, tuvieron que hacer el saludo nazi antes de comenzar el partido. El propio Matthews explicó años después como un ejemplo de respeto como era el por entonces capitán inglés Eddie Hapgood, estalló ante el emisario de la Football Association que les informó de tal eventualidad en el vestuario antes de saltar el campo: “Se dirigió a él moviendo el dedo encolerizado y le dijo lo que podía hacer con el saludo nazi, que incluía metérselo donde no brilla el sol”.

ADIÓS A SU EQUIPO DEL ALMA

En su club las cosas no iban bien y Stanley dijo basta al finalizar la temporada 1937/1938. Quería ganar títulos y saciar su sed de éxito, así que se dirigió a la directiva para pedir su traspaso. Pero el resultado fue que más de 3000 aficionados del club se manifestaran en contra de su salida, lo que obligó a Matthews a repensarse su marcha y, muy a su pesar, mantenerse en el club de su ciudad al menos una temporada más. Lo que no sabía Matthews es que al finalizar esa temporada extra, el mundo entraría en guerra y las competiciones se iban a parar hasta 1945.

Durante la guerra y siempre en partidos extraoficiales, Matthews siguió jugando para el Stoke, el Glasgow Rangers, el Arsenal y el Airdrieonians. También jugó muchos partidos con el Blackpool, donde estaba destinado con las fuerzas aéreas.

Cuando acabó la guerra rozó con los dedos su primer título con el Stoke, pero se quedó a las puertas y se perdió los partidos más importantes de esa FA Cup por una lesión de rodilla. Su entrenador, Bob McGrory, lo apartó del equipo, y eso supuso la puntilla para su ya maltrecha relación desde antes de la guerra, por lo que Stanley aprovechó las amistades que había cultivado en Blackpool y se marchó allí con 32 años por 11.500£, una cifra récord para un jugador de su edad.

LA FINAL DE MATTHEWS

En su primer año con el Blackpool, 1947/1948, Matthews alcanzó la final de la FA Cup y, aunque la perdió ante el Manchester United, fue elegido Futbolista del año por la FWA (Asociación de Periodistas de Fútbol). Este gran año le valió su vuelta a la selección inglesa.

sir stanley matthews
Colorsport

En la temporada 1950/1951 el Blackpool volvió a alcanzar la final de la FA Cup y esta vez la perdió contra el Newcastle. Matthews presionó a la directiva para que ficharan a la estrella de aquel Newcastle, y el Blackpool desembolsó 25.000£ por Ernie Taylor.

Fue al lado de Taylor como Stanley consiguió alcanzar al fin su preciado título en 1953, en una de las finales de Copa más épicas que se recuerdan en Inglaterra: a unos 20 minutos del final del partido, el Blackpool perdía por 3-1 ante el Bolton Wanderers y otro gran fracaso en la carrera de Matthews se mascaba en el ambiente. Un centro desde la derecha de Stanley lo remató Mortensen para poner su segundo de la noche y el 3-2 en el marcador. El propio Mortensen lanzó una falta y marcó el 3-3 en el minuto 88’, consiguiendo un empate apoteósico y convirtiéndose en el primer jugador que anotaba un hat-trick en una final de FA Cup en Wembley. Faltando apenas un par de minutos para el final, merece la pena rescatar de su autobiografía el relato que hace el propio Matthews de ese momento histórico:

“Quedaba un minuto del tiempo de descuento y Ernie Taylor, que no había parado de correr en todo el partido, recogió un pase largo de George Farm, rodeó a Langnton y, como venía siendo habitual, preciso como un reloj, me encontró pegado a la banda derecha, donde yo me preparé para lo que seguramente iba a ser la carrera final por la línea de cal. Tres defensores del Bolton me cerraron, amagué y cambié de dirección hacia la línea de fondo para irme de Ralph Banks y vi con el rabillo del ojo como Barrass venía a por mí como una exhalación para machacarme. Me forzaron a llegar hasta la línea de fondo y yo pasé la pelota atrás, donde el instinto me decía que iba a estar Morty. Dando el centro me resbalé con el césped y mi corazón y mis esperanzas cayeron conmigo. Miré desde el suelo y vi que Morty, lejos de estar donde yo esperaba, se había desmarcado al segundo palo. Nos leíamos el uno al otro como si fuéramos libros. Habíamos tenido esta facilidad de entendimiento durante cinco años. Él sabía perfectamente dónde pondría la bola. Y ahora, en el partido de los partidos, él no estaba allí. Era nuestra última oportunidad, ¿qué narices estaba haciendo? Corriendo desde lo más profundo del espacio apareció Bill Perry”

 

Mortensen se había llevado la marca al segundo palo para que apareciera Perry y machacara la red de los Wanderers. Matthews ganaba su primer título con 38 años y convirtió la final en lo que a día de hoy se conoce como la Final de Matthews, sin anotar gol, pero inspirando a su equipo para la victoria, como ninguno de sus compañeros dudó en señalar después. Nadie excepto él, que se refiere a esa final como la ‘Final de Mortensen’.

BALÓN DE ORO Y FINAL DE SU CARRERA

Siguió en el Blackpool hasta 1961, sufriendo un relevo generacional que lo relegó al banquillo tanto en el club como en la selección. En 1956, tras haber perdido la titularidad en el combinado inglés, Matthews formó parte de un amistoso contra Brasil en el que Inglaterra estaba consideraba prácticamente como un esparrin. Matthews bailó a los brasileños e Inglaterra ganó por 4-1 en su última gran noche, lo cual le valió para seguir un año más en la selección y para ganar el primer Balón de Oro por tres votos de diferencia sobre el jugador del momento, Alfredo Di Stéfano. Stanley Matthews había conseguido lo que su padre siempre quiso, convertirse en el mejor futbolista de Europa, aunque fuera con 41 años.

sir stanley matthews recibe el balón de oro con 41 años
Offside – L’Equipe

Con 46 años volvió al Stoke, con el que ganó el campeonato de la segunda división inglesa y se llevó por segunda vez el premio al futbolista del año de la FWA. En 1965, con 50 años, Stanley jugó su último partido con el Stoke City, y fue nombrado Caballero del Imperio Británico, convirtiéndose en el primer futbolista en conseguirlo en activo.

Matthews entrenó durante un tiempo al Port Vale de la cuarta división inglesa, pero consideraba que era demasiado pronto para dejar el fútbol. Llegó a jugar su último partido con 55 años con el Hibernians en Malta.

La vida de Stanley Matthews fue digna de una película desde su nacimiento en un humilde barrio de Stoke-on-Trent hasta su funeral con honores casi de Estado en el año 2000, en el que se dieron cita más de 100.000 personas para despedirlo; pasando por su etapa de presidente en el Stoke en 1989, las horas del té que pasó en el Palacio de Buckingham con su amigo el Duque de Edimburgo, su matrimonio con la hija de su primer entrenador en el Stoke, a la que posteriormente dejó para irse por Europa con una espía soviética con la que se caso en segundas nupcias, y por supuesto su Balón de Oro con 41 años.

Stanley ganó el Balón de Oro cuando era otra cosa, cuando no había marketing y nadie presionaba en las votaciones. Cuando el fútbol era de la gente y un hombre tenía la capacidad de levantar de su asiento a miles de personas sin que apareciera en las televisiones. Fue el mejor cuando nadie discutía sobre su hegemonía. Nadie pudo discutir al Mago del Dribbling.

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