UD Las Palmas en la temporada 1973/74. Tonono Afonso como capitán
UD Las Palmas en la temporada 1973/74. Fotografía de www.martiperarnau.com

El viento alisio sopla por Gran Canaria con cierto empuje y llena de esa arena sahariana que, en términos meteorológicos, han denominado calima. Sol, arena y mar se empeñan en alegrar la vida de unos habitantes sufridos y valerosos ante la adversidad que siempre les tocó vivir. Solo así se puede entender que, en el pasado (y los que aún están entre nosotros en el presente) solo puedan recordar cosas buenas de aquellos que les quedó tanto por vivir.

ANTONIO ‘TONONO’ AFONSO

Es el caso de Antonio, vecino de Arucas (a unos 15 minutos en carretera de la capital grancanaria), una modesta ciudad que se asemeja más a los clásicos “pueblos” de toda la vida, que a una ciudad como tal. Allí se conocían (y se conocen) casi todos. Eran los comienzos de la década de los sesenta, y Antonio, como harían a lo largo de esa década un sinfín de españoles residentes bajo la dictadura franquista, dejaban el pueblo atrás, en busca de nuevas oportunidades laborales. La barrera, por aquél entonces, era muy grande: la UD Las Palmas estaba en Segunda División y era un equipo relativamente nuevo, cuando él llega a la ciudad. Él, de apellido Afonso, tímido, frente recta, pelo lacio y cejas pobladas que disimulaban su mirada cristalina, llegaba al club amarillo con la promesa de representar al equipo que habitaba el modesto Estadio Insular, a la élite más absoluta; promesa que, como todo hombre de campo, terminaría cumpliendo. A lo largo de sus más de 13 años de amarillo, Tonono (así le decían) apenas se perdió cuatro partidos. Lo jugaba todo. Lejos de la dictadura de la condición física en la que están embutidos muchos jugadores, con solo cuidarse en la alimentación y ejercicio físico, era suficiente. Además, a él no le hacía falta: su altura en centímetros estaba a la altura de su grandeza.

UN LÍBERO DE ÉPOCA

tonono afonso
Tonono Afonso. Fotografía manulopezfdez.wordpress.com

Lo hizo debutar Rosendo Hernández y sus números oficiales con la Unión Deportiva Las Palmas impresionan: 313 partidos en doce temporadas, teniendo en cuenta que aquella competición estaba compuesta por 16 equipos. Apenas dos goles anotados y solo una expulsión y una amarilla (en el registro) hicieron de Tonono un defensa de época. Su impacto en la selección nacional fue grande, en la que fue, quizás, la era menos brillante del combinado español. Junto a Paco Gallego formó una gran dupla, en la que el magnífico líbero canario llegó a disputar 22 partidos representando a España.

Apodado el “Omega” (por aquello de que siempre estaba como un reloj), Antonio Afonso Moreno representa el precursor de lo que hoy es un mediocentro de corte defensivo: el líbero. Dentro de esta clase de futbolistas, estaban los que tenían predisposición para salir desde atrás y desordenar a todos los rivales, como Franz Beckenbauer, y estaban los que eran como Tonono: guardando la posición a sus compañeros. Los más viejos del lugar no recuerdan, aún a pesar de tener gran memoria de aquellos tiempos, un error en la salida de balón, en la lectura de juego, en su anticipación y posicionamiento. Era un líbero intuitivo, cuya personalidad podría emular las palabras de Unamuno sobre el Roque Nublo: “la tempestad petrificada”. Líder en un vestuario en el que eran prácticamente como hermanos, el Real Madrid siempre le quiso. Sin embargo, él firmó en blanco -nunca mejor dicho- por el amarillo y el azul, los colores de su tierra, de su gente. Donde él era feliz, cerca de los suyos, ayudado también por el derecho de retención que tenían estipulados los futbolistas en aquel momento.

El estilo de fútbol que se practica en Canarias, se parece en demasía al que se práctica en Sudamérica. Un ritmo lento, pausado, pero con preponderancia de la finta, el regate, el caño, el control orientado y el juego de toque asociativo. Tonono representa lo que hoy bien puede reflejarse en jugadores como Mats Hummels o Gerard Piqué, o en su día Danny Blind o Franco Baresi. Un defensa con alma de mediocentro y toque exquisito que rhacía disfrutar, sin dudar, de un estilo de juego añorado por la Unión Deportiva Las Palmas hasta fechas más recientes. Un eterno capitán que, allí donde esté, seguirá defendiendo los colores amarillo y azul del equipo de su vida.

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Escribo sobre fútbol (alemán). A veces tuiteo sobre política, cine y series. Grancanario de nacimiento; alemán de adopción.

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